ARTE

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Desechabilidad y normalización se tornan, bajo un nuevo encuadre, en la excusa para un retrato. Aquella singularidad, fallidamente solicitada en un medio que no hace más que desmaterializar el cuerpo, retorna corpóreamente en forma de grilla cromática artificiosamente organizada. Capas de papel impreso, plásticos, envoltorios y envases son reutilizados siguiendo el mismo proceso que la imagen: recuperados de su destino efímero y contaminante, se vuelven materia prima para la configuración de un reencuadre que enfatiza los rasgos particulares de un rostro.

 

La obra de Rosario Perriello se configura a partir de lógicas de apropiación y de desplazamientos materiales como contextuales. Por una parte, su trabajo involucra una mirada crítica de la Historia del Arte y la tradición ornamental, por otra, la contingencia social. En cada una de sus obras la artista propone crear en escena una tensión entre imaginarios y modos materiales de representación.

La muestra Si yo fuera tú, me agregaría reúne una serie de retratos a gran escala, cada uno  construido por una variedad de elementos recolectados (materiales de desecho doméstico),  que acaban  debilitándose en cuanto a su significado para conformar una nueva gran unidad, el retrato.  Estos trabajos nacen a partir de fotografías que han sido obtenidas azarosamente en las redes sociales, distinguiéndose así ciertos modos y tendencias en cómo se autorepresenta hoy el sujeto, a lo que la artista llamaría “gestualidades estereotipadas”.

“Son selfies de internet, es decir, la Autogestión del Yo, en la cual se reemplaza la imagen de carne y hueso por una imagen virtual o de ficción. Es una forma de exponer cómo se relaciona la sociedad a través de las redes en todo el mundo”, expresa la licenciada en Arte y Cultura Visual de la Universidad Arcis.

Las imágenes que Rosario Perriello utiliza de referencia para construir estos collages son aquellos encuadres evanescentes que circulan por internet demandando la mirada deseante a través de poses deformadas por la lente digital y un plano en picada que revela el propio agenciamiento de la producción. Estos adolescentes se observan al mismo tiempo que se registran. Modelo y espectador unidos en la pantalla, imponen su imaginario administrando la forma y la distancia bajo las cuales debemos observarlos.

 

Cómo se confeccionó paso a paso la obra “Si fuera tú, me agregaría”.

“Para confeccionar los collages, primero tuve que reunir la paleta de color a utilizar (dorado, plateado, negro, café principalmente), compuesta solo por materiales de desecho. Como no se utilizaba pigmento, estuve meses haciendo la selección por color y valor. Luego se proyectó cada uno de estos encuadres a gran escala sobre gruesas micas para, finalmente, recortar el material con la forma y mancha requerida con tal de configurar el retrato mismo”.

 

¿Cuál es el concepto o mensaje que deseas entregar al espectador con esta muestra?

“Son selfies de internet, es decir la Autogestión del Yo, donde se reemplaza la imagen de carne y hueso por una imagen virtual, ficción. Es una forma de exponer cómo se relaciona la sociedad a través de las redes en todo el mundo.  Me interesaba este tipo de obra porque siempre estoy utilizando los mismos géneros dentro de la pintura: retrato, paisaje y naturaleza muerta”.

 

¿Con qué palabras describirías tu obra?

“En mis obras me apropio de ciertas noticias o de cómo se manifiesta la sociedad; imágenes de consumo diario se relacionan con los objetos de consumo doméstico. Así sucede en todos mis trabajos. Por ejemplo, en 2015 expuse una obra inspirada en la noticia de que ciertas mujeres de Haití se estaban alimentando de galletas de barro, por lo que construí una naturaleza muerta de barro que representraba un banquete fastuoso de una pintura del siglo XVII”.

  

¿Cuál es tu siguiente exposición?

“Es una muestra colectiva de mujeres que trabajan el metal, que será exhibida en el Museo Bellas Artes en marzo del año próximo”.

 

 

Por Cristian Muñoz Caces / imágenes gentileza de la artista.