TALENTO E PERSEVERANZA

TALENTO E PERSEVERANZA

Con un virtuosismo deslumbrante, gran belleza vocal y cálida entrega escénica, la prestigiosa soprano Patricia Cifuentes, primera chilena en ganar el concurso internacional Dr. Luis Sigall (2003), irradia con su simpatía, cercanía y sinceridad afuera del escenario, lugar en el que los aplausos cesan. Aunque vivió su niñez acompañada del folclore nacional y la guitarra criolla, gradualmente fue destapándose como una gran cantante hasta florecer en la ópera interpretando variados roles protagónicos de los más apreciados títulos de la lírica mundial, conquistando por más de trece años los escenarios de todo un país.

Fernando Lara, quien fuera profesor de canto en la Facultad de artes de la Universidad de Chile, considera todo un privilegio haber contado entre sus alumnas a la bella soprano nacional. “Siempre se destacó por su aplicación al estudio, responsabilidad y esfuerzo continuo por superar toda dificultad. Sus óptimas condiciones vocales,  musicalidad y ganas de aprender, han dado como resultado la carrera sobresaliente que está llevando Patricia en nuestro país y en el exterior, lo cual me enorgullece a mí y a todos los chilenos”.

La prensa especializada y los críticos de arte no han permanecido ajenos a la trayectoria de la cantante criada en Rancagua, pues su capacidad interpretativa y la ductilidad de su voz la han hecho merecedora de aclamados premios en roles protagónicos como “Gilda” en la ópera Rigoletto de Verdi (Premio Altazor 2011), “Marie” en la ópera La fille de regiment de G. Donizetti (Premio Anual 2007 del Círculo de Críticos de Arte de Chile) o “Lucía” en la ópera Lucia di lammermoor de G. Donizetti (Premio Apes 2005).

Patricia no descansa. La perseverancia es uno de sus mayores atributos, y en mente guarda varios proyectos en carpeta. Por ahora, se apresta al proceso final de grabación de su primer Cd Patricia Cifuentes, Soprano el que espera lanzar en abril. Siendo además  coordinadora de la carrera de canto en la Facultad de arte de la Universidad de Chile, se esmera cada año por acercar todas las artes – como el teatro y la danza – a sus alumnos con tal de potenciar sus habilidades expresivas. Como primicia reveló a Costa Magazine la iniciativa de acercar el canto lírico a toda la familia grabando en un mediano plazo temas del folclore latinoamericano al estilo de Patricia Cifuentes.

 

Perseveranza. Te fijaste una meta y la alcanzaste, ¿fueron muchos los obstáculos para llegar a desarrollar toda una trayectoria como soprano?

“A pesar de que crecí en un entorno muy ligado a la música - mi padre cantaba en la radio y mi abuela quien me enseño a tocar la guitarra era folclorista -, una vez que salí de la enseñanza media (donde cursé  dos años de guitarra clásica) quise estudiar cualquier carrera relacionada con la música. Pero mis padres se opusieron, estudiando finalmente psicología. No obstante, algo me faltaba. Decidí salirme de la carrera para hacer un curso de verano de teoría musical y solfeo en la Universidad de Chile”.

Hablamos de alguien, que hasta ese entonces, no tiene mayor conexión con el canto lírico o bien, la ópera.

“Yo desde chica cantaba, pero solo eso. Tenía bonita voz y cantaba temas populares. Mi relación con la música docta inicia cuando mi profesor del curso de verano me instó a estudiar canto en la misma universidad. Así lo hice, y desde aquel entonces me fui enamorando de la música clásica y, una vez que conocí  la ópera, me enamoré aún más. Estudiar para mí no era una obligación, era una pasión. La música era un área de escape, una sanación…  todo menos un trabajo obligado”. 

 

Destacas como la primera chilena en ganar el concurso internacional Dr. Luis Segall en 2003. Me gustaría saber cómo lo lograste.

“La iniciativa de participar en aquel concurso fue propia. Dije, si estudio a más no poder y me la juego hasta el final podré hacerlo. Aunque muchos me dijeron que aún no estaba preparada decidí probarme a mí misma en qué nivel estaba. Durante 6 meses estudié todos los días, siempre contando con el exigente apoyo de mi maestro Fernando Lara. Después, se dio lo que muchos ya saben, fui la primera chilena en ganar este prestigioso concurso internacional, sin aún haber terminado mi carrera de canto”.

 

Por todo este revuelo te comienzan a ofrecer roles protagónicos que rechazaste. ¿Por qué lo hiciste?

“Los rechacé, porque creíamos que aún no había llegado el momento de forzar mi voz. Antes de tomar grandes decisiones me asesoraba con gente especializada como Fernando Puiggros, Miguel Patrón Marchand y mi propio maestro Fernando Lara. Y realmente creo que fue la decisión acertada, pues gracias a ello conservo mi voz intacta con más de 13 años de trayectoria. Además, estaba tan abocada a estudiar y hacerlo lo mejor posible que eso del reconocimiento no lo tenía en mente”.

 

¿Te consideras histriónica?

“De todas maneras, me encanta. La ópera sin actuación no sería ópera. No creo que al interpretar la voz sea lo único importante. En el canto dramático tienes que ser completo, se integran las artes escénicas, la danza, la actuación y obviamente el canto”.

 

¿Cuál es el rol que más te conmovió, y por qué?

“Interpretar a María en la obra La hija del regimiento de Gaetano Donizetti. Sobre las razones, creo que la música me queda muy cómoda, hay que actuar bastante y lo pasé súper bien. Era una obra lúdica pero dramática a la vez, una mezcla maravillosa. En aquella producción sentí que estaba más madura para impregnarme del personaje. Además, la puesta en escena era increíble, me encantó el vestuario. Era total”.

Quiero hacer un pequeño paréntesis de la música clásica para pasar al popular Karaoke...

“Obvio que sí voy a karaokes, me divierte y también me saca de la rutina. Además, cada vez que canto temas de Mariah Carey o Whitney Houston nos dan tragos gratis. Aparte la gente me dice que me debería dedicar a esto o ir a un programa de talentos. Yo solo me río”. 

 

Bueno, volvamos a tu carrera. Sé que estás grabando tu primer Cd.

“Exacto. Nos quedan dos sesiones de grabación para pasar a la etapa final de edición del disco. Se llama Patricia Cifuentes, Soprano que contiene diez temas, la idea es lanzarlo en abril” (ver recuadro).

 

¿Qué significado tiene para ti este primer álbum?

“Es un verdadero anhelo poder dejar un legado de mi carrera porque me costó mucho terminarla. No contaba con el apoyo familiar ni tenía los medios para pagarla, así que trabajaba mientras estudiaba. Siendo buena alumna me dieron rebaja de arancel y con el tiempo gané algunas becas que me permitieron pagar el alquiler de la pieza donde vivía en Santiago (porque mi familia era de Rancagua), comer y seguir estudiando. Recuerdo que aprovechaba cuando la casa estaba sola para ensayar canto y pedía una de las salas de la universidad para practicar piano, porque no tenía uno.

Con el tiempo todo dio sus frutos, pero no hay que dejar de lado la humildad y recordar de dónde proviene uno, eso es tu cable a tierra. Y por supuesto que para alcanzar un sueño hay que tener mucho coraje y pasión por lo que haces”.

 

¿Cómo logras llegar al fondo del personaje que debes interpretar?

“Al estudiar tres años de actuación aprendes a sacar fuera de ti lo que sientes. Luego, con el texto impreso en la partitura comienzas a darle vida a tu personaje. En mi caso, me imagino a mí misma experimentando cada una de las escenas, con tal de brindar una interpretación desde lo más profundo de mi alma que contenga un sello propio. Muchas veces el que un cantante  sobresalga no depende exclusivamente de su calidad vocal, sino también de la inteligencia para captar un personaje transmitiéndolo con empatía al público”.

 

Tenemos una primicia. Proyectas en un mediano plazo interpretar en tu estilo canciones del folclore chileno y latinoamericano.

“Tengo una cantidad de repertorio impresionante, de hecho, con Pablo Diaz, manager de Sergio Jarlaz  ya lo hablamos, esto es primicia. Próximamente queremos grabar  un segundo disco con canciones chilenas y latinoamericanas del folclore pero adaptadas al registro mío, al lírico. Creo que sería un muy bonito arreglo. Es algo que debo hacer pues todo lo que me ha llevado adonde estoy ahora, mi vida y mi infancia, pasa por el folclore”.