Rescatar la memoria de un lugar es también volver a darle voz a quienes lo habitaron. Con esa convicción, Alejandra Rioseco, Gerente de Asuntos Comunitarios de CODAR, lideró el trabajo que dio origen, en 2019, a la primera Guía Ruta Patrimonial Reñaca, un documento que recorre los rincones más emblemáticos del sector e invita a sus vecinos a reencontrarse con su historia. Hoy, la corporación proyecta una segunda edición para seguir difundiendo el legado y la identidad de Reñaca.
El contexto de una conversación casual, en la cual se entrecruzaban ideas de cómo impulsar el desarrollo de Reñaca, culminó en este interesante proyecto, que fue liderado por Alejandra Rioseco, Gerente de Asuntos Comunitarios de CODAR, y financiado por la Corporación de Adelanto y Desarrollo de Reñaca.
“La motivación fue sencilla y profunda a la vez. Conocer nuestro patrimonio y su legado es abrazar y querer nuestro presente. Sentíamos que Reñaca, más allá de su belleza costera y modernidad, tenía una historia fascinante que merecía ser contada y preservada. Este trabajo fue un compromiso con la identidad, con la huella que dejaron nuestros antepasados y, sobre todo, con el objetivo de transmitir a las nuevas generaciones la importancia de preservar y cuidar aquello que nos identifica y que nos pertenece”, comenta Alejandra Rioseco.
Con la idea ya clara, se tomó contacto con el equipo de profesionales que, en ese entonces, se desempeñaba en el Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar, organismo que realiza a diario un valioso trabajo de investigación y documentación. Sin embargo, son pocas las instancias que poseen para dar a conocer lo que hacen. Esta se convertía en una oportunidad perfecta para transmitir a las personas el legado y el valor histórico que nuestra ciudad posee.
“Fue un proceso de varios meses, muy riguroso y emocionante. Trabajamos de la mano con el Archivo Histórico Patrimonial de la Municipalidad de Viña del Mar, lo que fue crucial para la verificación de datos. El corazón del proyecto estuvo en las entrevistas en profundidad que se realizaron a antiguos vecinos, en la revisión de planos y, por supuesto, en la investigación bibliográfica que nos permitió identificar los puntos más icónicos del patrimonio histórico, natural y arquitectónico de Reñaca”, agrega Alejandra Rioseco.
El recorrido es una travesía que se inicia en la Virgen Negra y el Cura Nurin, y que culmina en la belleza natural de las loberas, descubriendo a lo largo del trayecto verdaderas joyas cuyos relatos son cautivantes.
“Hay un punto que nos fascina. Se trata del rescate de la historia y arquitectura de la Facultad de Ciencias del Mar y Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso. Acá destacamos el mural exterior que rodea al auditorio y que fue diseñado por tres artistas locales: María Martner, Eugenio Brito y Carlos González. Es una obra que encapsula la historia de la vida marina y el arte de la región”.
También se rescató la historia militar de la Batería Reñaca, posteriormente denominada Batería Sotomayor. Este conjunto de armas defensivas de la Armada de Chile se encontraba emplazadas en el Fuerte Vergara, justo en el límite con Jardín del Mar, sobre el lugar donde hoy se encuentra la emblemática gaviota de flores. Conocer su rol en la defensa costera es entender una capa más de la historia de nuestra zona.
Una vez publicada la guía, surgió el interés de llevarla a un tour virtual para quienes quisieran realizar el viaje de manera digital. Para ello se elaboró un mapa con los diferentes puntos, en cada uno de los cuales se agregó información y un video del lugar.
Preservar el patrimonio es uno de los objetivos que tiene la Corporación de Adelanto y Desarrollo de Reñaca como parte de su misión. Por ello se espera sacar una segunda edición de esta guía para que la historia de estos lugares sea conocida por más personas.
“El impacto principal es la reactivación del sentido de pertenencia. La gente ha comenzado a mirar su entorno con otros ojos. Ya no solo ven un paseo marítimo o edificios modernos; ven la historia en la arena, en la arquitectura y en la memoria de sus vecinos. Es un legado que estaba dormido y que hoy, gracias a esta guía, se ha despertado para inspirar a quienes habitan y visitan Reñaca. Este trabajo es una invitación a ser guardianes activos de nuestra propia historia”, concluye Alejandra Rioseco.








