La visualidad de una estética que funcione bajo el marco de un todo es, para Alejandro Dughman, la ecuación artística de la cual nace, se gesta y se desarrolla cada uno de sus proyectos de interiorismo. En su filosofía de trabajo, todo debe entrelazarse bajo una perfecta lógica espacial, llevando a que la elegancia sobresalga no como un elemento o accesorio pretencioso, sino como un sello único, sutil y completamente orgánico en cada una de sus obras.
- Relato: Marcela Cademartori
- Instagram: @adughman_interiors
- Web: alejandrodughman.cl
La pasión es el motor absoluto de todo lo que este diseñador crea. Es la fuerza invisible que mueve la inspiración bajo la cual Alejandro Dughman construye experiencias memorables en cada uno de los espacios que interviene. Para él, lograr que sus clientes se sientan profundamente felices y habiten espacios que conecten con un real sentido de pertenencia, es el objetivo central de su trabajo.
En su propuesta no hay espacio para las modas pasajeras ni para las tendencias impuestas por el mercado; muy por el contrario, en su trabajo rescata aquello que a cada persona le hace sentido de acuerdo a sus propias historias, memorias, sensibilidades y vivencias de vida.
Aunque su obra se adapta por completo a la personalidad de cada cliente, el sello del autor está, de alguna manera, presente en cada uno de los trabajos que desarrolla con total compenetración y rigurosidad. “Mi sello nace a modo de conclusión con lo que mis propios clientes comentan después de habitar los espacios terminados. Desde acá, te puedo comentar que mis proyectos son atemporales y con toques de elegancia. Esto último, no entendido bajo la lógica de algo caro o inalcanzable, sino más bien basado en un equilibrio perfecto que hace que cada elemento se vincule de manera fluida bajo un todo que visualmente se vea armónico y estético”, explica el profesional.
ENTRADA AL INTERIORISMO
La llegada de Alejandro al mundo del interiorismo se dio de manera casual. Pero, como él mismo comenta con perspectiva, fue una historia que el universo comenzó a escribir meticulosamente para él desde hace mucho tiempo: “Yo me dedicaba profesionalmente al mundo de las inversiones y al rubro inmobiliario. Aunque debo confesar que desde siempre me gustó el arte, la arquitectura y el diseño, y por sobre todo tenía la habilidad de proyectar visualmente los espacios como un todo integrado. Con el paso del tiempo entendí que esa visión integral era una cualidad innata muy especial, y que hoy es la que aplico con rigurosidad en cada uno de los proyectos que realizo”.
Desde su juventud, Alejandro ya poseía una capacidad espacial excepcional. Tenía el don —casi arquitectónico— de proyectar grandes cambios estructurales y estéticos en los espacios sin la necesidad inmediata de mirar un plano técnico. Su mente era capaz de derribar muros, cambiar materialidades complejas y bañar de luz natural una habitación con el solo hecho de observarla detenidamente por unos cuantos minutos.
Sin duda, este lado artístico y visual era lo que realmente hacía vibrar el interior de Alejandro; sin embargo, no se dio cuenta del verdadero potencial de su talento sino hasta cuando tuvo la oportunidad de ayudar a su hermano a decorar su nueva casa. Este hito fundamental sería el comienzo definitivo de una larga y exitosa serie de proyectos residenciales y corporativos que vendrían luego en el tiempo.
“Era mi lado B y que con el paso de los años se convirtió con fuerza en mi lado A. Es lo que verdaderamente me apasiona y me mueve. Creo firmemente que el universo me presentó esta gran oportunidad en el momento exacto en que estaba preparado profesionalmente para abordarla. Quizás si hubiese llegado antes, el resultado no habría sido el mismo”.
SUTILEZAS INTERPRETATIVAS
Dedicación, estudios constantes, investigación de vanguardia y altas dosis de inspiración permiten al interiorista transitar por un interesante y enriquecedor camino creativo hasta llegar al resultado final.
“Es central conectar con mi cliente y hablar exactamente desde la misma sintonía para que todo fluya de la mejor forma posible. Para mí, el trabajo en conjunto con cada ellos, es fundamental. Me interesa que se hagan parte activa de todas las decisiones que se toman en cuanto a las paletas de colores, los tipos de materiales o el mobiliario. Ellos deben sentir que el proyecto es de ellos y no mío”.
Desde ese punto de vista conceptual, “me considero un guía experto y no alguien que impone sus gustos personales. Yo entrego ciertas directrices técnicas y estéticas que son las que van a funcionar en la línea de una paleta cromática o algún concepto matriz que es el que se está desarrollando para la propiedad, pero finalmente son ellos quienes toman la última decisión”.
Cada proyecto se convierte, de esta manera, en una experiencia única, personalizada e irrepetible. “Nunca hay dos proyectos iguales en mi portafolio. Puede repetirse algún elemento decorativo, pero todos serán completamente diferentes entre sí. Esto se trata de diseñar tu hogar ideal, y ese espacio siempre será único en el mundo”.
PROPÓSITO
Que cada cliente se sienta profundamente feliz al abrir la puerta de su casa es otro de los grandes desafíos para Alejandro. “Cuando eso ocurre, yo quedo completamente contento y realizado. Para mí es sumamente importante interpretar de forma correcta quiénes son, qué les gusta y cómo se sienten”.
Para garantizar a cabalidad la coherencia de su visión, Alejandro se involucra personalmente en cada detalle de la obra. Desde la elección de las texturas de las telas hasta el diseño de mobiliario exclusivo, asegurándose de que cada pieza encaje perfectamente en la narrativa visual del espacio.
Uno de los pilares fundamentales e innegociables en su trabajo es la iluminación. Para él, una luz mal proyectada puede destruir por completo el mejor diseño del mundo. Su sensibilidad artística le permite jugar con las sombras y los puntos focales para crear atmósferas que invitan a la calma o al dinamismo, según la necesidad.
Pero más allá de los materiales nobles y los colores de temporada, lo de Alejandro es la pasión pura desde donde emerge con fuerza su creatividad. No hay límites ni fronteras, solo inspiración y pasión. Es el movimiento perfecto para transitar de una idea abstracta a una hermosa realidad tangible.
Alejandro Dughman ha logrado lo que muchos buscan y pocos consiguen: transformar un talento innato en un propósito de vida, regalándonos en el proceso hogares que son, en esencia, refugios de elegancia y felicidad.











