Alimenta y fortalece tus defensas de manera natural

¿Alguna vez te has preguntado qué es y cómo se conforma tu sistema inmune? 

Su nombre viene del latin immunis que quiere decir libre o intocable, y así funciona: protegiendo nuestro cuerpo y estableciendo los límites entre nuestro organismo y el ambiente. 

Está compuesto por órganos, células y tejidos que trabajan en sinergia para proteger nuestra salud. Dentro de sus funciones está neutralizar patógenos o sustancias dañinas y eliminar también células que hayan cambiado su funcionamiento normal.

El sistema inmunológico es un poderoso escudo cuando funciona correctamente. Sin embargo, no es impenetrable. Sólo cuando se encuentra al 100% es capaz de fabricar los anticuerpos necesarios para combatir gérmenes invasores. 

Llegamos al invierno y los cambios bruscos de temperatura, el frío y el consecuente aumento del sedentarismo hacen que esta época sea propicia para contraer resfríos e infecciones. Es un periodo donde nuestras defensas tienen mucho trabajo por hacer. Pero, ¿de qué manera podemos ayudar? 

Se han realizado estudios que demuestran que la mejor manera de mantener nuestras defensas en óptimas condiciones es hacernos cargo a diario de nuestra salud inmunitaria.

Muchas veces, sin notarlo, podemos estar pasando por momentos de estrés y ansiedad, permitiendo así que nuestras defensas se debiliten y nuestra inmunidad baje. Entramos en un estado en el que nuestro sistema se encuentra deprimido, disminuyendo su estado de alerta, volviéndonos más susceptibles a infecciones y enfermedades.

Algunos signos y síntomas que nos pueden alertar sobre esto son:

  • Cansancio y fatiga crónica
  • Resfríos y otras infecciones recurrentes
  • Dolores musculares y articulares 
  • Pérdida de cabello y piel seca
  • Insomnio y otros trastornos del sueño
  • Dolores de cabeza

¿Qué podemos hacer? Tal como dije al principio, nuestro estilo de vida está íntimamente relacionado con nuestra inmunidad, y si bien aún hay mucho aún por descubrir, existen ciertas acciones que la ciencia demuestra que nos pueden ayudar a mantenernos sanos y fuertes.

  1. Una alimentación sana y equilibrada aporta sustancias beneficiosas para nuestras defensas. Además, el intestino cuenta por sí mismo con una importante función inmunológica, por lo que un intestino sano nos ayuda a batallar infecciones. 

Algunos nutrientes básicos que debiésemos incorporar a diario son minerales como zinc, selenio, hierro, vitaminas A, E, C y B6. Todo esto podemos obtenerlo incluyendo frutas y verduras de la estación, granos y semillas integrales y proteínas de origen vegetal.

  1. Estar en armonía con nuestras emociones y permitirnos descanso son hábitos esenciales para estar sanos y fuertes.

La alta concentración de cortisol y adrenalina (hormonas ligadas a estados de hiperestimulación y estrés constante) impactan directamente nuestras defensas, produciendo una baja en la respuesta inmune.

  1. La actividad física y el deporte ayudan a reducir el estrés y evitar directamente que nuestras defensas se debiliten. Cualquier movimiento cuenta! 

¡No lo olvides! Cuidarnos con una buena alimentación y hábitos saludables mantendrá nuestro cuerpo apto para batallar infecciones durante todo el invierno.

Dra. Natalia Delorenzo C.

@dra.delorenzo

Medicina de estilos de vida

Alimentación consciente

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