Amaro Gómez Pablos

“No he ido a un conflicto reciente porque no se han dado las circunstancias, pero volvería”

De madre chilena y padre español, desde pequeño a Amaro Gómez-Pablos le tocó gitanear por el mundo. “Mis padres nunca subestimaron mi edad a la hora de viajar, y exponerme a tantas culturas y geografías distintas me curtió tempranamente”, cuenta a Costa Magazine el prestigioso periodista y actual conductor del matinal de Canal 13.

Anécdotas y vivencias, Amaro tiene cientos de ellas. Su espíritu aventurero – quizás forjado por su crianza al aprender a conducir un Renault 4 en pleno desierto de Marruecos a las edad de 12 años – le impulsó a cubrir como corresponsal conflictos bélicos en Balcanes, Afganistán, Siria e Irak, entre otros hitos periodísticos, a riesgo de su propia integridad.

“De pequeño quise ser bombero y explorador. Yo creo que la combinación de esos dos anhelos me llevó a estudiar periodismo”, analiza quien fuese por años conductor del noticiero central de Televisión Nacional de Chile.

A sus 53 años, divorciado y padre de Julieta y Alonso, Amaro Gómez-Pablos Benavides abre un espacio de su intimidad para contarnos un poco más de su vida, rutina, métodos de desconexión de días “cabrones”, sin dejar fuera – por supuesto – una visión crítica del momento país.

¿Cómo afrontaste Afganistán en 2001 al ser enviado por CNN Internacional? “Cuando partes a una guerra se entrecruzan un sinfín sentimientos. Te pones melancólico pero no se lo dices a nadie para no fastidiar.  Sabes que el viaje es lineal y no circular porque el retorno a casa no está asegurado. Entonces le pregunto al primer camarógrafo que tuve, Yiro – un hombre alto y delgado, proveniente de Japón, de pocas palabras y contemplativo – si esta es su primera guerra, a lo cual él asiente.

Luego descubro que había estado en Sierra Leona, Yugoslavia, en Timor del Este y hasta en Vietnam siendo muy joven. ¿Por qué mentiste?, le pregunto, y jamás olvidaré su respuesta: ´Perdona – me dice compungido –, es que para mí siempre tiene que ser como la primera guerra. Pensando así es más probable que salgas con vida´.

Ese respeto y humildad al meternos a la boca del lobo es algo que nunca olvidaré. Fue una sabia y hermosa lección. Los Rambo de este mundo son de pacotilla. Los que saben, siempre respetan”.

En 2003 vino Irak, años más tarde Siria, ¿cuán cerca estuviste de perder la vida? “Yo no partía como cowboy. Me tomo en serio el riesgo. Más de una vez he sentido las balas peinando mi oreja porque el francotirador calibró mal el viento. Y así, detalles como esos te salvan el pellejo, y aunque detesto las guerras acudo a ellas como un bombero al fuego con el desafío de contar las historias de familias y civiles entrampados de manera tal que la política y la empatía los asista a miles de kilómetros de distancia”.

¿Renunciaste a cubrir en terreno otros conflictos armados por salvaguardar tu integridad? “Nunca. No he ido a un conflicto reciente porque no se han dado las circunstancias, pero volvería. Mi última incursión fue en Siria y lo pasé muy mal. Las lógicas de guerra actual hacen del periodista un blanco. ISIS y los grupos afines quieren tu cabeza por razones políticas y mediáticas, al tiempo que las bandas criminales se aprovechan de los vacíos de poder para asaltarte. Saben que llevas efectivo y que tus equipos audiovisuales valen dinero. Además si te capturan ellos, te venden a ISIS o al grupo que sea. El riesgo es mayor y hay que hacer mucho trabajo de inteligencia en terreno para zafar”.

HOGAR DULCE HOGAR

Tras una extenuante jornada Amaro vuelve a su acogedor departamento en la comuna de Vitacura. Recuerdos de icónicas coberturas, fotografías de viajes junto a sus hijos y un caudal de libros se apoderan de la sala principal.

“Esa lectura es una meditación y también mi manera de evadir la noticia pequeña. No te voy a mentir, la contingencia agobia y a veces aburre, se pone tediosa – confiesa -. Con el paso de los años uno se pone más intolerante a la politiquería de turno, los dimes y diretes, sea del color que sea. Y en Chile hay mucha mezquindad y falta de visión. Leyes que se demoran una eternidad en los tira y afloja del Congreso. Ante eso, la lectura es un remanso”.

¿Hablas de un Estado anacrónico?

“Estamos en un Chile al que se le ha corrido el maquillaje, como al Guasón. Si hay un denominador común es que el Estado no llega donde tiene que hacerlo – en la Araucanía, en las salas de clase, en la salud, en ponerle coto a las balas locas o a la violencia de género -. Es torpe. Es anacrónico. Es excesivamente centralizado. Es ineficiente y mezquino. En la peor crisis que hayamos conocido la clase política elogia como logro habernos “concedido” el derecho a sacar un primer y segundo 10% de nuestros ahorros. ¡¿De verdad?!  Unos reman para un lado, los otros en la dirección contraria, y Chile es un bote que hace agua y no avanza”.

Además del valioso rol que cumples en los medios eres padre de dos. “Soy papá divorciado pero no me tienen que pedir ser papá, es algo que me encanta. Casi todos los fines de semana me la paso con ellos pues de lunes a viernes trabajo bastante. Además del matinal, que es mi ocupación de hoy, también hago asesorías comunicacionales para generar conciencia en torno al medio ambiente”.

Gran parte de tus post en redes sociales abordan este último tema. “El cambio climático ya se está manifestando pero, sin dudas, es el gran titular que se nos viene. El Covid es la antesala de un problemita global a escala y ya ha significado un desafío mayor para todos. Este virus no es nada comparado con el cambio climático y los retos por venir”.

¿Cuál es tu rol en Grupo ACCIONA? “No tengo reparos en unirme a empresas que son activas en pos de tratar de reparar los estragos del cambio climático. Acciona es una empresa española y multinacional que respeto y cuya trascendencia valoro porque adhiero a sus principios. He visto su trabajo en el Amazonas profundo. ¿Qué rentabilidad tiene allí? Ninguna. Llevan energías limpias a comunidades indígenas que antes dependían del petróleo y contaminaban los afluentes. Y así tantas cosas más. Soy muy crítico de las malas prácticas. De igual modo, celebro las buenas”.

MÚSICA & VINO

Tras un día de noticias complejas, con cierta carga negativa, Amaro retorna a su hogar para relajarse con buena música y una copa de vino o un vaso de whisky, “depende de lo cabrón del día”. Obviamente, llamar a buenos amigos o salir a comer con ellos es algo que siempre ayuda.

¿Eres feliz Amaro? “Estoy contento señor, contento. Y lo estoy porque estoy vivo”.

Comida: Risotto de Mariscos

Libro: El Cuarteto de Alejandría

Serie Netflix: New Amsterdam

Deporte: Submarinismo

Dicho: “Viejo Lobo”, así llamo a mis amigos

Garabato: Huevón, me encanta por lo polifacético

Pecado: La culpa

Hobby: Lectura

Prenda de vestir: El pareo

Otras lecturas

Salto de fe

Sentado frente al Teatro Municipal de Santiago, el bailarín estrella Rodrigo Guzmán rememora un sueño

Suscríbete a nuestro Newsletter