Andrés Becker. Un viaje hacia el descubrimiento

Un constante descubrimiento Sus obras se apoderan del espacio. Se hacen notar por la fuerza de un relato honesto que, a la vez, escapa de los cánones tradicionales del arte; un punto que para Andrés Becker se convierte en el eje central de su concepto escultórico. Este es el viaje al cual el artista nos invita: a descubrir y sentir cada una de sus piezas.

  • Relato: Marcela Cademartori
  • Fotografías: Juan Ignacio Anguita
  • Instagram: @andres_becker_gana

Unn constante descubrimiento. Así es como podríamos resumir la visión bajo la cual Andrés Becker concibe su trabajo. Para él no existen reglas ni métodos estereotipados. Más bien, lo suyo es aquello que escapa a lo común, aquello que genera diálogo, que llama la atención y que es capaz de apoderarse de cualquier entorno que se vista con sus obras.

Esta forma de entender el arte comenzó a desencadenarse desde que se adentró en el mundo de la escultura, aunque, a decir verdad, esos atributos artísticos siempre corrieron por sus venas como parte de una herencia familiar.

La carrera de Becker no se entiende sin observar su evolución técnica. Desde sus primeros pasos, demostró una inquietud profunda por la capacidad de los objetos para narrar historias. No se trataba simplemente de alcanzar la perfección estética, sino de imbuir a la pieza de una «presencia» vibrante. A lo largo de los años, ha transitado por diversas etapas: desde el figurativismo más puro hasta una abstracción orgánica que parece cobrar vida propia.

“Los estudios de arquitectura me sirvieron para aportar un método y, de alguna manera, agregar sentir a lo que estaba haciendo. Para mí es fundamental que una obra refleje un sentido que no solo apele a mi ámbito personal, sino también al colectivo. Mis obras son reflejo de esta dualidad que tiene tintes de ambigüedad. Por eso poseen ese carácter; son objetos potentes que dejo fluir y que trato de no controlar”, explica el artista.

Es justamente este el punto de partida donde Becker abre la puerta para que el espectador piense, se emocione y descubra un recorrido creativo en el que cada detalle comunica algo. “Me gusta que mis obras despierten cosas, que conecten con sentimientos, y desde esta perspectiva mi arte es complejo”, añade.

Para el escultor, la complejidad radica en revelar un arte con sentido y con «sentir». Un arte que expresa el desafío de recorrerlo en un viaje a través de diversas temáticas y materiales. De ahí nace la fuerza de sus piezas, que logran protagonizar una narrativa que invita a la reflexión profunda, sin competir con otros elementos del espacio. Su paso por diversas exposiciones y ferias de arte ha dejado una marca distintiva: la capacidad de detener al espectador.

SIN ETIQUETAS

Para el Andrés no existen cánones preestablecidos. La libertad es, sin duda, su motor principal; pero es una libertad adornada con vivencias personales. De ahí que, en ocasiones, sean los paisajes o la figura humana las temáticas que actúan como hilo conductor en sus piezas. “Creo que nunca he estado frente a un vacío creativo. Todo fluye de forma muy natural. Es justamente este punto el que me permite no ser repetitivo y que siempre surjan nuevas ideas”.

La música y la literatura son fuentes infinitas de inspiración. Es allí donde habita la semilla creativa y desde donde sus formas comienzan a cobrar vida, con un ritmo que no obedece a tiempos ni a moldes. “Para mí siempre existe una estructura lineal que va cambiando a lo largo de este viaje. Es lo que en música llamamos polirritmos”.

De esa premisa nace la riqueza de sus obras, donde no hay cabida para las tendencias pasajeras como el minimalismo absoluto. Para Becker, si no hay una cuota de «sufrimiento» —entendido como el esfuerzo emocional y físico del proceso— no existe el arte. Es en ese esfuerzo donde radica la compleja identidad de su trabajo.

DESAFIANDO AL MATERIAL

El estaño y la técnica de soldadura al arco son cualidades que elevan su trabajo a la categoría de único. Sus esculturas suelen presentar geometrías imposibles o texturas que desafían la lógica del metal. “No conozco en Chile a otro artista que utilice esta técnica de esta manera. Mientras trabajo el material, se va generando el recorrido que me permite avanzar en cada fase hasta llegar al resultado que provoca algo en el otro”.

Es un proceso exigente que invita al espectador a una introspección: “Me gusta el arte complejo. Una obra debe funcionar desde diferentes miradas; debe verse de una forma de día y de otra de noche. Debe tener detalles que puedas ir encontrando en su recorrido, generando pensamiento. Es un viaje que se construye dentro del material”.

Cataloga su trabajo como un «arte desafiante». El factor del sacrificio personal se hace presente, pues a su juicio, no se llega a un contenido que atrape y conecte sin pasar por esa intensidad creativa.

Andrés Becker Gana no concibe un arte cargado de etiquetas. Al contrario, su propuesta se basa en una honestidad gestada desde sus propias intuiciones. “A veces no encuentro los espacios tradicionales para mostrar mis trabajos porque, para mí, lo importante no es seguir una moda o hacer lo que todos hacen. Lo central es tocar corazones”.

Estamos frente a un arte honesto y real, con las complejidades que la vida presenta a diario. Es envolvente y desafiante a la vez. Sus obras nos invitan a descubrirlas, con un inicio claro, pero con finales abiertos, donde los detalles conducen a nuevas lecturas e interpretaciones.

Sus esculturas, aunque residen en colecciones privadas y espacios públicos, mantienen un aura de misterio que nos recuerda que el arte es, ante todo, una puerta a otras realidades y dimensiones.

Edición 192 • Mayo 2026

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