Atrévete a pintar o remodelar tu mundo interior

Por María José Cruzat

Psicoterapeuta de adultos

La experiencia total de integridad personal o individuación se toma toda una vida para desplegarse, va emergiendo poco a poco a través de las muchas etapas del desarrollo descritas por Jung y por otros teóricos tales como Erik Erikson.

Debemos aceptar la probabilidad de que afrontaremos desastres, es un hecho sobre la vida. De allí la importancia de estar lo suficientemente fornidos o robustos, lo que puede implicar remodelaciones y restauraciones cada cierto tiempo, ya que la vida es más que abrirse camino en el mundo con una personalidad estructurada.

Es importante estimular el proceso de individuación. Para lograrlo es necesario liberarse de las identificaciones, dejar que suceda, pintar del color que deseamos. Así, lentamente, podremos ver la historia que se despliega, el desarrollo que se sucede y – a su debido tiempo – que esto nos muestre su propósito.

En la consulta he visto a pacientes que pasan por inestabilidad emocional e identitaria, piden ayuda buscando orientación. Tras algunas sesiones me dejan entrar en su mundo interno, observar dentro para luego reflejarles y validar el espacio que observo. Es a través de los ojos del terapeuta donde comienzan a aprender cómo es que realmente se sienten y toman en serio lo que realmente quieren.

Pero cada uno de nosotros podemos ser testigos generosos de nosotros mismos, aprender a tomar nuestro lado de manera más frecuente y sentirnos increíblemente solidos dentro, confiando en nosotros mismos más de lo que confiamos en la multitud, sintiéndonos capaces de decidir.

Creo que ser una persona feliz e íntegra no se trata de mirar la vida a través de lentes rosados o enceguecernos ante el dolor e imperfecciones del mundo, es más bien aprender a poner las cosas en perspectiva, y reducir el vacío entre apariencias y realidad. Es permitirse remodelar, pintar… y volver el mundo interno de cada uno un espacio habitable y menos amenazante.

Nuestro mundo interior siempre está presente, aunque muchas veces lo desatendamos. Cuando vienen los desastres, ya sea un temblor o terremoto,  el mundo interior se desordena. Considero que en esos momentos lo mejor que podemos hacer es parar, observar dentro y preguntarnos ¿Qué cambios quiero generar internamente?

Podemos partir removiendo el polvo que cayó del techo al suelo, botando esos platos que quedaron quebrajados, reparando las grietas en el muro, también notar la utilidad o la significancia de aquellas cosas que permanecían quietas en los bordes de nuestros muebles y, por qué no ¡Aprovechar de pintar esa pared de un nuevo color! Así de improvisto es un proceso que puede volverse lúdico, flexible e incluso divertido. Podemos remodelar siempre.

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