CASA BOSQUE

Sobre los médanos de la costa bonaerense, a 390 kilómetros de la capital argentina, Casa Bosque se incorpora en una incipiente urbanización en medio de una forestación joven de acacias y pinos marítimos, preservando en todo momento la intimidad de sus habitantes.  Con una cuidada arquitectura que reposa sobre los relieves propios del privilegiado paisaje, el proyecto del estudio Besonias Almeida obtuvo Mención en el XVII Premio SCA CPAU de Arquitectura Argentina 2018.

Valorada por el cliente tanto por su riqueza espacial como por el bajo mantenimiento requerido, el pedido fue una casa de no más de 150 metros cuadrados con una propuesta estético-constructiva similar a las otras viviendas construidas en la zona por el estudio. Debía contar con un lugar generoso para reuniones, una cocina integrada visualmente al mismo, dos dormitorios (uno con baño privado) y un espacio integrado al estar para ser usado como sala de audio y video y, eventualmente, como dormitorio de huéspedes… todo ello sin olvidar la parrilla y terraza de expansión.

 

Para resolver la integración con el paisaje y dar respuesta a los temas formales, estructurales, funcionales, de terminaciones y de mantenimiento, el estudio de arquitectura Besonias Almeida optó por utilizar dos únicos materiales: hormigón y vidrio.       

   

BOSQUE ÍNTIMO

Se decidió entonces que los diferentes usos se fueran acomodando naturalmente en la pendiente del terreno, distribuidos en tres volúmenes que simplificaran el procedimiento. Esta primera decisión fue el desencadenante de sucesivas operaciones; una de ellas fue el giro de la planta en relación a los lados del lote para así coincidir con su pendiente natural.

Alineando entonces el eje mayor de la casa con dirección norte-sur surgió la necesidad de resolver el proyecto con fachadas bien diferenciadas: la orientada al este expuesta a las miradas desde la calle con aberturas muy controladas, y la orientada al oeste con grandes aberturas protegidas por la vegetación.                                                    

El extremo norte se proyectó totalmente abierto como culminación del espacio común con un gran balcón semi-cubierto protegido de las vistas desde la calle por pastizales del lugar y con vistas lejanas de gran valor paisajístico. 

ORGANIZACIÓN FUNCIONAL

Se proyectó la entrada  en el centro de la planta,  es decir en el punto medio de la pendiente y al mismo nivel del sector estar-comedor-cocina y de la expansión al aire libre. Desde allí se asciende en un pequeño tramo de escalera de suave pendiente a la zona más reservada de los dormitorios, o se desciende a la zona de estar en contemplación del paisaje frente a la chimenea. Los patios van incorporando luz, transparencias, reflejos y vegetación a los ambientes.

Para resolver la integración con el paisaje y dar respuesta a los temas formales, estructurales, funcionales, de terminaciones y  de mantenimiento, el estudio de arquitectura Besonias Almeida optó por utilizar dos únicos materiales: hormigón y vidrio.                                                             

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