Casa Maia: autenticidad mexicana en un tequila premium

En San Juanito de Escobedo, a casi dos mil metros sobre el nivel del mar, los agaves azules crecen entre suelos volcánicos que otorgan carácter y dulzura a cada planta. Allí, la amistad de tres socios —Joaquín Lajehanniere, Juan Pablo Marín y Pedro Cedillo— dio origen a Casa Maia, un tequila premium protegido por la denominación de origen que busca acercar al público chileno a la experiencia del tequila puro, mostrando que cada trago es un viaje por la tierra y tradición mexicana, reflejando la riqueza y esencia de Jalisco.

  • Redacción: Cristian Muñoz
  • Packaging: Ian Wallace

Bajo la sombra del majestuoso Volcán de Tequila, los campos de agave azul de San Juanito de Escobedo se extienden como un océano verde hasta perderse en el horizonte. A casi dos mil metros sobre el nivel del mar, cada planta crece con un carácter único, impregnada de dulzura intensa y frescura inconfundible. Aquí, en este pueblo de apenas nueve mil habitantes, el tequila cobra vida, protegido por la denominación de origen que le confiere autenticidad y lo une para siempre a la tierra de Jalisco.

En esta fascinante localidad cobra vida Casa Maia, un tequila premium que surge de la amistad de tres socios: Pedro Cedillo, Juan Pablo Marín y Joaquín Lajehanniere. Esa cercanía y complicidad los llevó a mirar más allá de su vínculo personal y a percibir una oportunidad en el mercado.

“Mientras a nivel internacional los tequilas premium crecen sin pausa, en Chile predominan los de mezcla, pensados para cocteles y no para disfrutarse solos”, observaron. Conscientes de esta brecha, los tres decidieron crear un tequila que se adaptara al paladar local, capaz de disfrutarse puro, sin necesidad de acompañarlo con sal y limón.

Como dato anexo, Joaquín remarca que “en México, un buen tequila nunca se toma con sal y limón. Eso es una invención de los gringos para los tequilas más fuertes, que no son cien por ciento agave azul. Por lo anterior, quisimos elaborar un tequila suave, con notas dulces y sutiles de vainilla y caramelo”.

¿El resultado? Un tequila reposado, envejecido durante nueve meses en barricas de roble americano, justo el tiempo necesario para equilibrar suavidad y carácter. Este cuidado proceso distingue a Casa Maia dentro de los cuatro tipos de tequila: blanco, reposado, añejo y extra añejo.

TEQUILA DE NICHO

El viaje hacia un tequila único llevó alrededor de dos años. La primera etapa consistió en definir el perfil de sabor que querían ofrecer. Luego, buscaron proveedores y una tequilera capaz de cumplir sus exigencias, hasta encontrarla en San Juanito de Escobedo.

La maestra tequilera Zandra Gómez, reconocida como la mejor de México en 2024, lideró el proceso de destilación. “Fueron varias visitas a México, catando y ajustando aromas y sabores, hasta dar con nuestro tequila definitivo”, comentan. Cada detalle se cuidó, desde la selección de agaves hasta el reposo en barricas, garantizando un producto equilibrado, premium y amigable al paladar chileno.

En paralelo, los socios trabajaron con el diseñador viñamarino Ian Wallace para crear la botella de Casa Maia. Minimalista, monocromática y elegante, la botella está pensada para convertirse en objeto decorativo: lámpara, florero o adorno, prolongando la experiencia más allá de esa primera copa. Wallace, con más de 40 premios internacionales en packaging, logró materializar la visión de los socios: un tequila de nicho que combina diseño, tradición y funcionalidad.

Hoy, Casa Maia se enfoca en el canal HORECA, presente en hoteles, restaurantes, bares y algunas botillerías premium. El objetivo no es competir en volumen, sino educar y acercar al público chileno a la experiencia del tequila puro. Cada botella transmite la historia del agave, del pueblo de San Juanito de Escobedo y de la cultura mexicana que la rodea.

MÉXICO EN UN SORBO

Más allá de su suavidad y aroma, Casa Maia es un tributo a la riqueza de Jalisco y a la historia del tequila. La elección de agaves cultivados entre 1.360 y 2.140 metros sobre el nivel del mar y la riqueza mineral de los suelos volcánicos aseguran un carácter distintivo. Cada trago refleja el esfuerzo, la pasión y la tradición de quienes dedican su vida a la tierra y al arte de destilar.

“Queremos que el público descubra que el tequila puede disfrutarse solo, que no es necesario disfrazarlo con sal y limón, y que cada botella cuenta una historia”, afirma Joaquín.

El proyecto ha despertado interés más allá de Chile. Ya existen ofertas para representar la marca en Asia, Europa y algunos países de América Latina, un reconocimiento al cuidado, la calidad y la autenticidad de Casa Maia.

La experiencia de este tequila premium va más allá del sabor: es una invitación a conectar con la cultura mexicana, con los paisajes de Jalisco y con la herencia de generaciones dedicadas al agave. Cada botella es testimonio de un viaje que combina tradición, innovación y diseño.

Casa Maia demuestra que un tequila puede ser elegante, suave y memorable, redefiniendo la forma de disfrutarlo. Es un tequila de nicho pensado para aquellos que valoran la calidad, la historia y la experiencia completa, desde el primer vistazo a la botella hasta la última copa.

El legado de San Juanito de Escobedo, la visión de sus fundadores y la maestría de Sandra González se encuentran en cada botella, ofreciendo un puente entre Chile y México, entre la tradición y la modernidad. Así, Casa Maia invita a explorar el tequila más allá de los clichés, celebrando su cultura, su aroma y su sabor en cada instante.

Especial Aniversario 19 • Octubre 2025

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