Casa Traversa. Fundida en el paisaje

Tras viajar a México, la arquitecta peruana Marina Vella diseñó una casa, en Ciudad Valles de San Luis de Potosí, que se funde con el paisaje, que dialoga con las nubes, que se vuelve un corredor natural con esos patios abiertos que vislumbran la naturaleza por todos sus lados. “Me gusta lo que hay en el vacío. Lo que construimos acompaña a ese tercer espacio que se genera. Ese vacío es como atrapar ese paisaje. Atraparlo, o dejarlo libre como una línea en la naturaleza”.

marinavella.com

Con técnicas tradicionales y materiales locales, la arquitecta peruana Marina Vella y su equipo han logrado construir en México, en la Ciudad Valles en San Luis de Potosí, una casa contemporánea, confortable y funcional que aprende y dialoga con cada elemento que la rodea.

El día en que Marina presenció el terreno donde se emplazaría el hogar de 480 metros cuadrados, el río se había salido de su cauce y creado un espejo de agua. La arquitecta peruana entendió la elección de la ubicación de la casa, sobre una pequeña colina para evitar que se inunde. También comprendió el protagonismo de los árboles de tamarindo que mediante su refrescante sombra contrarrestarían el calor abrumador del lugar.

Viajando de Perú a México y recorriendo cientos de kilómetros para llegar al rancho de Tanlajas, comprendió que el techo debía replicar el efecto generado por las copas de los árboles. Apasionada hasta los últimos detalles, quiso esperar la puesta de sol para observarla desde aquel sitio. El paisaje no hizo más que sorprenderla.

“Fue el atardecer más hermoso que he visto en mi vida. Se reflejó en el agua del río. El día y el momento fueron mágicos. Al final nos empezamos a reír porque nadie sabía por dónde iba a ponerse el sol”, cuenta Marina recordando una historia que comenzó en 2017.

Año en que recibió un correo de una familia mexicana dedicada al ganado de vacuno donde el cliente quería construir una casa de arquitectura contemporánea para la familia y los amigos, con materiales locales y naturales. El enlace fue propiciado por Marcela López Mares, su mejor amiga de la maestría en la Universidad de Ginebra, Suiza, oriunda de San Luis de Potosí.

Cuando llegó, sus primeras ideas se transformaron. “El sitio era imponente. Veías la línea de las nubes, de la cadena de montañas, del río con el reflejo del agua, de los árbolesDije: esto tiene que ser como una línea más en el paisaje. Por eso está compuesto todo en conjunto, como en el paisaje”, explica Marina. Que sea una línea más que se integre en el lugar.

LINEAMIENTOS

Al integrarse y mimetizarse con las líneas del   entorno natural, casa Traversa tiene tres lineamientos principales. El primero es el requerimiento de usos, que la define como una vivienda de carácter temporal para albergar a los propietarios y amigos durante las estadías en la zona.

En segundo lugar la propuesta debe lograr una arquitectura de carácter contemporáneo a nivel espacios/usos y simultáneamente poner en valor las técnicas constructivas y los materiales utilizados en la vivienda vernácula Teneek.

A su vez, debe ser consecuente con la práctica arquitectónica del estudio, donde los elementos construidos deben respetar e integrarse al contexto, respondiendo a las características climáticas de la zona.

UNA LINEA EN LA NATURALEZA

Dos años tomó dar vida a esta casa que cuenta con seis dormitorios, dos pequeños con camarotes, vivienda que para su emplazamiento toma como punto de partida la ubicación de los árboles de tamarindo existentes en el terreno y los recorridos del sol y del viento.

Siguiendo estos ejes se descompone el programa en cuatro módulos que albergan las zonas sociales y los dormitorios, los cuales se articulan por un sistema de patios y ejes de circulación.

Por la variedad de usuarios se considera necesario que la organización espacial del programa permita realizar múltiples actividades en simultáneo evitando registros visuales y cruces sonoros entre las actividades y los espacios.

El uso de líneas inclinadas para modelar los espacios llenos y los vacíos logra aprovechar las vistas y la circulación del viento, enmarcando el paisaje y generando espacios ventilados y acogedores. Parte importante para lograr la intención del proyecto fue proyectar una cobertura que replique el efecto generado por las copas de los árboles y a su vez imite las líneas de las montañas.

El resultado de este diseño es una casa que se funde con el paisaje, que dialoga con las nubes, que se vuelve un corredor natural con esos patios abiertos que vislumbran la naturaleza por todos sus lados. “Me gusta lo que hay en el vacío. Lo que construimos acompaña a ese tercer espacio que se genera. Ese vacío es como atrapar ese paisaje”, reflexiona Marina. Atraparlo, o dejarlo libre como una línea en la naturaleza.

 

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