César Caillet. En su mejor versión

Si es chileno es bueno, y como el vino, el actor que cumplió 47 en enero mejora con los años. Pero no solo en su exterior. Hay todo un trabajo o “pega” mental y emocional que César Caillet ha hecho durante años para sentirse conforme consigo mismo, para lograr una sensación de felicidad o Bien-Estar. ¿Conversemos?

 

Entrevista de Cristian Muñoz

Fotografía y producción de Guille Vargas Pohl 

Vestuario, Zaza Dórali

 

Es cerca del mediodía y César Caillet está sentado en el sillón de su casa en Providencia – donde vive con su perro Martín, un Beagle de ocho años – disfrutando de una exquisita temperatura. No hay calor ni frío. Se siente feliz y satisfecho al haber cumplido con su rutina de ejercicios; claro, ha aumentado su producción de endorfinas, pero también se siente una mejor persona, alguien coherente con lo que piensa, siente, dice y actúa. 

Y es que esta sensación de Bien-Estar, según destaca el actor que a sus 47 años se encuentra en una condición fantástica, es un ejercicio autoimpuesto como parte de la madurez. Una “pega que hay que hacer todos los días”, refiere, aunque cueste. ¿La razón? Estar conforme con uno mismo al anochecer, cuando recuestas tu cabeza sobre la almohada. 

Quisimos conocer más a fondo al actor que dio vida – entre otros personajes – al alcalde Ernesto Möller en Perdona nuestros pecados, transmitida entre 2017 y 2018 por Mega y que gracias al éxito en sintonía se convirtió en la segunda telenovela más larga de Chile. En la actualidad, el guapo actor de hermosa sonrisa se presenta cada fin de semana en el Teatro San Ginés como parte del elenco de Perfectos Desconocidos, sin más que vivir el presente y agradecer cada minuto arriba del escenario.

Madurez, adultez, rutina… ¿no suena algo aburrido?

Ese es el horror de enfrentarse a la madurez. Y es que ya nadie va a hacer las cosas por ti, se acabaron las excusas adolescentes. Ahora debes hacer la pega. Por ello cada persona adulta debe tener un diálogo interno y ponerse de acuerdo consigo mismo respecto a qué le hace bien para acercarse a un estado de Bien-Estar, de felicidad. 

Sobre lo único que puedo tener control es decir ´yo en el día hago una determinada cantidad de cosas para al anochecer, cuando apoye mi cabeza en la almohada, poder decir si estaré más o menos conforme en cómo estoy llevando mi vida.

¿Cómo sería el diálogo interno de César Caillet?

De hace un tiempo largo me he puesto de acuerdo conmigo mismo en aquello que me hace bien, y te nombro algunos ejemplos como sacar a pasear al perro, lograr que mi casa esté lo más limpia y ordenada posible (sino mi mente se desordena), cumplir con una rutina diaria de ejercicios, nutrir asimismo mi mente y alimentar mis relaciones interpersonales.

Pero no todos los días tengo ganas de hacer la pega. Hay momentos en que definitivamente no quiero estar rayando la betarraga para comer saludable y llamo a un delivery para comer una pizza, pero eso es a veces, y como solo sucede en excepciones no tengo culpa. 

Coherencia ¿no?

Es que si yo no soy capaz de cambiar mi micromundo con tal de ser una mejor persona, ser considerado con los demás, no regatearle al maestro que viene a arreglar una llave a mi casa, cómo entonces puedo exigir justicia en mi país o preocuparme de lo que está sucediendo en otro continente. Antes de querer que las cosas cambien a nuestro alrededor, debemos cambiar y acercarnos a nuestra mejor versión. 

¿Qué importancia te merece la terapia para llegar a ser mejores?

Recomendaría a cualquier adulto ir a terapia, conocerse y entender de dónde provienen sus rabias, sus miedos. Pero también es cierto que estamos en medio de una vorágine materialista. Tal como dice el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, un destacado diseccionador de la sociedad del hiperconsumismo, lo que nosotros llamamos realización personal es una explotación.

Y es cierto, el mundo está complejo. Pero cuando en nosotros hay terapia y expulsamos esos fantasmas internos logrando lidiar con nosotros mismos hacemos del mundo un lugar mejor. Una persona q está en equilibrio no explota a otra, no bocinea a otro si se demoró un instante. No le regatea a la nana. Todos quieren que Chile cambie, pero nadie quiere cambiar internamente.

RETROSPECTIVA

En su infancia César pasó veranos enteros sin electricidad en un campo cercano a la cordillera. “No podías ver tele, pero no me importaba. Nunca me aburría, pues tenía una gran imaginación y todo un mundo por explorar”. Y paralelamente a sus estudios formales, desde los 9 años participó en una escuela de cultura y difusión artística. “Prácticamente no existe ningún escenario en Temuco donde no me haya presentado tocando flauta dulce con la orquesta”. 

Esta semilla del lado artístico fue creciendo en su interior hasta que en un momento, cuando tenía unos 19 o 20 años, estando en tercero o cuarto de Leyes “se instaló la convicción férrea de que si tú no eres feliz, no puedes hacer feliz a nadie a tu alrededor”. Con alta estima al esfuerzo de sus padres, terminó su carrera y egresó con nota 6.0 en Derecho, aunque nunca ejerció.

La escuela de teatro de Fernando González lo esperaba y un papel en “Los Pincheira” de TVN le demostraban que había tomado la decisión correcta. 

Muchos seguidores te preguntan cómo lograste revertir tu destino.

Es una buena pregunta, pero en mi caso nadie me obligó a tomar esta decisión. Mi respuesta es haz lo que tú quieras hacer. No debes concentrarte en excusas respecto al sentir de los demás. Muchas veces nos justificamos de aquella forma por no querer salir de nuestra zona de confort. 

¿Te sientes un agradecido de la vida?

Totalmente. Estoy super agradecido de ser quien soy. Tengo súper claro todos mis privilegios. A lo mejor hay mérito en mí, talento, trabajo, estudio. Pero estoy consciente de que muchos que hacen los mismos esfuerzos no reciben las mismas contraprestaciones. Trato de conectarme con una sensación de gratitud. En la medida que yo esté así de conectado, el camino hacia adelante se va pavimentando solo. Al menos así funciona para mí.

Y en este camino, ¿te ves escribiendo o dirigiendo alguna obra?

De niño lo hacía. De hecho recortaba personajes que encontraba atractivos en las revistas de mi madre y les daba roles haciéndolos actuar. Obvio, mi mamá me retaba, pero ahora que lo pienso era demasiado tierno ese niño que debía convertirse en actor. 

Entonces ¿es parte de tu proyección escribir?

Sí, me encantaría escribir o dirigir algo. En general me gusta mantenerme con la cabeza activa, haciéndome preguntas, respondiéndolas. Soy súper inquieto en ese sentido, tiendo a indagar y cuestionar todo. Pero ahora no me coloco metas de las que no tengo el control pues si algo nos ha enseñado la pandemia es a no proyectarnos mucho más. 

Es más, siento que al aportar con toda mi energía en cualquier proyecto o labor que esté desempeñando los voy a atraer por sí solos. Por ejemplo, si ahora voy a estar en Perfectos Desconocidos todos los fines de semana lo haré con todo el amor del mundo y trataré de tener la mejor relación con cada uno de los miembros del elenco. Intentaré dar lo mejor de mí, pero sobre todo agradeceré esa experiencia.

Hablas de conectarnos más con el presente.

Es humano tener ambiciones y no está mal, es muy sano tenerlas, pero también hay momentos en que debemos soltar y simplemente tratar de estar en el presente, eso también me enseñó la pandemia. Constantemente estamos pensando en algo que ocurrió o proyectando. El momento presente es lo único que yo tengo.

Ahora estoy sentado en el sillón de mi casa conversando contigo y me siento cómodo. Hay una temperatura exquisita porque no hacer ni calor ni frio, vengo llegando de hacer ejercicios, tengo todas las endorfinas del mundo y estoy de buen humor porque hice la pega.

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