Inspirados en los clubes de ciclismo altamente organizados de la zona oriente de Santiago, un grupo de apasionados por el ciclismo en ruta identificó en Concón una realidad distinta: ciclistas con experiencia y motivación, pero sin una estructura común que ordenara la práctica. Desde esa observación nació Costa Cycling, una comunidad que ha ido integrando entrenamiento especializado, apoyo en ruta, seguridad y camaradería, dando forma a una nueva manera de vivir el ciclismo en la Región de Valparaíso.
- Relato: Cristian Muñoz
- Imágenes cedidas por Costa Cycling
- Instagram: costa_cycling
En la costa de Concón, el viento suele levantarse temprano. Antes incluso de que la ciudad despierte, ya hay ciclistas en movimiento recorriendo rutas que serpentean entre cerros, mar y caminos que comienzan a abrir el día. Durante años, esa escena se repetía con una misma constante: personas entrenando solas, cruzándose en la carretera, compartiendo apenas un saludo antes de seguir cada uno su propio ritmo.
Fue esa imagen la que llamó la atención de un grupo de apasionados por el ciclismo en ruta, entre ellos Rodrigo Osorio, Cristian Carvajal, Nigel Jaque, Fernando Rodríguez, Max Grez y Paolo Scagliotti. Advirtieron que en la Región de Valparaíso no existía una comunidad formalmente articulada, sino ciclistas que entrenaban de manera aislada, sin una estructura que permitiera ordenar la experiencia, reforzar la seguridad y generar sentido de pertenencia.
“Había mucha gente que pedaleaba sola; lo que hicimos fue ordenar esa energía y transformarla en comunidad”, señala Cristian Carvajal.
En la zona oriente de Santiago, en cambio, los clubes de ciclismo amateur funcionaban como verdaderos equipos: entrenadores, planificación deportiva, autos de apoyo y una cultura compartida que iba mucho más allá del pedaleo. Ese contraste fue clave.
“Más que la competitividad, lo que nos mueve es la camaradería y la experiencia de compartir la ruta”, agrega Carvajal.
RUTA Y ENTRENAMIENTO
La idea de replicar ese modelo en Concón surgió de forma natural, casi evidente: no como un proyecto comercial, sino como una forma de transformar la soledad del entrenamiento en algo colectivo sin perder exigencia ni nivel deportivo. Así comenzó a tomar forma Costa Cycling.
Desde su origen, el grupo entendió que el ciclismo no era solo salir a pedalear, sino construir una experiencia completa alrededor del esfuerzo. Para ello incorporaron una estructura de entrenamiento guiada por Fernando Rodríguez, head coach del equipo, profesor de Educación Física, magíster en Ciencias del Deporte y Doctor en Biomedicina. A través de TrainingPeaks, cada integrante recibe planificación semanal personalizada según su nivel y objetivos.
Los fines de semana son el corazón del proyecto. Allí la comunidad se encuentra para recorrer rutas que ya forman parte de su identidad. Desde Casablanca hacia Curauma, con cerca de 90 kilómetros y 900 metros de desnivel acumulado, hasta el recorrido por La Calera, Nogales y Valle Alegre, que supera los 110 kilómetros con más de 1.250 metros de ascenso. También la ruta de Pino Huacho, que conecta Concón con Pueblo La Canela, alcanzando 95 kilómetros y hasta 1.500 metros de desnivel.
Son trayectos largos, de cuatro a cinco horas sobre la bicicleta, donde el esfuerzo físico convive con el paisaje, el viento y la conversación que aparece en medio del pedaleo. En ese contexto, la bicicleta deja de ser solo un instrumento deportivo para convertirse en un lenguaje compartido.
DISTINTAS VIDAS, MISMO RITMO
Costa Cycling está compuesto por hombres y mujeres de entre 30 y 65 años: ingenieros, abogados, médicos, empresarios y profesionales que durante la semana habitan mundos distintos, pero que el fin de semana coinciden en la ruta.
Rodrigo Osorio, ingeniero civil de la Universidad Técnica Federico Santa María, y Cristian Carvajal, abogado de la Universidad de Las Américas, lo resumen con claridad. “En realidad formamos un modelo que genera un ecosistema en torno a Costa Cycling”.
El grupo no busca formar atletas de alto rendimiento, aunque varios de sus integrantes han elevado significativamente su nivel gracias a la constancia y el trabajo estructurado. Hay casos que lo ilustran con claridad, como ciclistas que comenzaron como principiantes y hoy completan rutas que antes parecían inalcanzables.
Entre ellos destaca Miguel Pérez, ex presidente de la Cámara Chilena de la Construcción de Valparaíso, quien a sus 65 años partió desde atrás en el pelotón. Con el tiempo, el entrenamiento sistemático y las salidas semanales no solo mejoraron su rendimiento, sino que hoy incluso supera a ciclistas más jóvenes.
La seguridad es otro de los pilares fundamentales del proyecto. Las salidas incluyen vehículos de apoyo, asistencia mecánica, elementos reflectantes y planificación detallada de cada recorrido.
UN ECOSISTEMA VIVO
Con el paso de los meses, Costa Cycling comenzó a crecer más allá del grupo original. Lo que nació como una comunidad deportiva terminó transformándose en un pequeño ecosistema en torno al ciclismo, donde mecánicos, entrenadores, productoras de eventos y marcas especializadas comenzaron a integrarse de manera natural.
“Conectamos distintos mundos y contribuimos al desarrollo de economías locales”, señala Rodrigo Osorio.
Uno de los ejemplos más claros es PonteEnBike, mecánico del grupo, cuyo trabajo ha crecido en paralelo al desarrollo de la comunidad. Lo mismo ocurre con el head coach Fernando Rodríguez, quien ha ampliado su labor hacia asesorías y charlas especializadas.
Las reuniones periódicas del equipo permiten organizar salidas, proyectar objetivos y ordenar el crecimiento del grupo. Ese nivel de estructura ha llamado la atención de marcas del rubro, que hoy comienzan a vincularse con Costa Cycling a través de auspicios, lanzamientos de productos e invitaciones a eventos deportivos.
El crecimiento ha sido orgánico, pero constante, y lo que comenzó como una iniciativa local hoy empieza a proyectarse como una comunidad en expansión dentro del mundo del ciclismo regional.
MÁS QUE CICLISMO
Más allá de la organización, los entrenamientos y las rutas, lo que define a Costa Cycling es una experiencia difícil de medir en números: la espera del fin de semana, el reencuentro en la ruta, el saludo antes de partir, el silencio compartido en una subida larga o la conversación que aparece espontáneamente en medio del esfuerzo.
La bicicleta, en este contexto, no es solo un deporte ni una herramienta de entrenamiento. Es una forma de habitar el territorio, de reconectarse con el entorno y de construir vínculos que trascienden el pedaleo. En cada salida, el grupo avanza no solo en kilómetros, sino también en algo más profundo: una manera distinta de entender el tiempo, el esfuerzo y la compañía.
Costa Cycling continúa creciendo desde su base en Concón, sumando integrantes de distintos puntos de la región y consolidando una comunidad que, sin perder su esencia amateur, ha logrado estructurarse con estándares cada vez más altos.
Porque al final, en cada ruta, lo que realmente los mantiene en movimiento no es la velocidad ni la distancia, sino algo mucho más esencial: la certeza de que el camino siempre se disfruta más cuando se recorre acompañado.








