¿El enojo puede ser sano?

El buen vivir:

Un espacio en que Patricia Valdés y Paula Pinochet invitan a sentir-nos y descubrir-nos, sin más expectativas que un buen vivir…

“Si nuestra mente se ve dominada por el enojo, desperdiciaremos la mejor parte del cerebro humano: la sabiduría, la capacidad de discernir y decidir lo que está bien o mal”

Dalai Lama

¿Te defines como enojón, o de los que creen que “solo se enojan con razón”? O te encuentras diciendo “sólo me enojo si me hacen enojar”.  Esta reacción se define como “movimiento del ánimo que suscita ira contra alguien” (RAE). Sabemos que es desagradable y ocurre cuando nos sentimos pasados a llevar por las palabras, acciones o actitudes de otros y también con las nuestras.

El profesor Ryan Martin, presidente del programa de Psicología en la Universidad de Winsconsin-Green BayAl demostró que al enojarnos el sistema nervioso simpático, el sistema de huida y de lucha se activan, además aumenta el ritmo cardiaco y la respiración, también empezamos a transpirar y se puede ralentizar el sistema digestivo.

Dice Martin, “es una reacción fisiológica del cuerpo que busca llenarte de energía para que sepas responder a cualquier situación que se te presente, es decir, es una respuesta a algo, y si lo comprendemos así podremos reconocerlo y con algo de ganas y mucho de esfuerzo regularlo”.

El enojo varía en su intensidad como en su reacción, hay veces que sentimos una mínima irritación hasta llegar a sentir una furia intensa; reaccionamos expresando, reprimiendo o calmándolo. El expresarlo es la forma más sana de reaccionar si es una expresión clara de lo que siento, sin agresividad respetándome y respetando al otro.

La segunda alternativa es reprimirlo y canalizarlo hacia una actividad que nos quite esa rabia o molestia de manera de no desgastarnos emocionalmente. Y, por último, calmarse ante el enojo, te permite reflexionar antes de reaccionar impulsivamente evitando herir al otro o a ti mismo.

Respirar profundamente

Intenten al momento de enojarse respirar profundamente, inhalando por la nariz y botando por la boca, varias veces, una respiración desde el diafragma. Al respirar busca una palabra o frase que te haga sentido como: quiero tranquilizarme o lo tomare con calma, esto pasará. Después, visualiza algo agradable, una situación, una persona, un lindo recuerdo.

También podemos dar un paso más. ¿Conoces el dicho lo que te enoja te controla? Reflexiona en la situación que te encuentras porque no es bueno que nada ni nadie te domine, puedes resignificar el enojo, comprenderlo como un semáforo que avisa y ayuda a detenerlo e incluso no volver a enojarte bajo esa misma situación.

Es momento de desaprender que el enojo es malo; muchas veces es una reacción necesaria para tomar conciencia de lo que nos sucede, pero si se hace muy frecuente en tu vida es momento de tomar el control, graduarlo y canalizarlo constructivamente. Esa es nuestra invitación.

Hagamos nuestra la frase de Ralph Waldo Emerson quien dijo: “Por cada minuto de enojo, perdemos sesenta segundos de felicidad.” Es decir, perdámoslos solo si la ocasión lo amerita.

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