Felipe De la Pava. Tierra de inspiración

Los ritmos colombianos y las experiencias vividas mientras recorría los diversos rincones de su tierra natal se han convertido en una fuente permanente de inspiración para el diseñador Felipe De la Pava. Sus colecciones se distinguen por una inconfundible explosión cromática y por telas en movimiento que celebran la riqueza cultural de su tierra, consolidándolo como uno de los referentes más destacados del diseño latinoamericano.

  • Entrevista: Marcela Cademartori
  • Fotografía: @serrativo
  • Styling: @sander.medina_studio
  • Modelos: @cathelopezd @lisjimenez25_
  • Instagram: @felipedelapava
  • www.felipedelapava.com.co

Su destino, sin duda, estaba trazado. Desde que era muy pequeño, el diseñador colombiano Felipe De la Pava supo que su futuro profesional era el diseño de moda.

Cuando tenía tan solo quince años, tuvo la oportunidad de crear su primera colección para una tienda en Cali; la firma solo contaba con una línea masculina, pero se abrieron a la posibilidad de generar una propuesta pensada para la mujer.

Se atrevió y lo ejecutó con la solvencia de un profesional con vasta trayectoria. Tenía muy clara la necesidad de equilibrar una mirada comercial con una visión creativa potente. Sabía que el cliente es, ante todo, alguien a quien se debe escuchar. Fue esa claridad estratégica la que le permitió triunfar en su primera experiencia a tan temprana edad. Corría por aquel entonces el año dos mil.

Un par de años después, debió dejar su natal Cali para iniciar un viaje de descubrimiento por diferentes regiones de Colombia. Hijo de un padre al que describe como “muy gitano”, estudió en once colegios diferentes. Esta inestabilidad temprana, lejos de ser un obstáculo, se convirtió en su mayor activo profesional. “Conocí casi todos los paisajes de mi país. Al enfrentar dificultades desde niño, hoy soy más fuerte como empresario”, reflexiona.

Debido a la compleja situación económica de la época, Felipe asumió diversos oficios —desde aseador y recepcionista en hoteles hasta jardinero—, pero en su mente siempre permaneció intacta la convicción de que lo suyo era el diseño de moda, una idea que jamás abandonó.

En medio de la cotidianidad, sus manos nunca dejaron de crear; bordaba blusas y diseñaba trajes de baño en los momentos libres. Esa tenacidad lo llevó a buscar incansablemente una oportunidad en la industria. Tras un intento fallido de contactar a un reconocido diseñador —donde esperó ocho horas en una puerta que nunca se abrió—, Felipe tomó el teléfono y llamó a Andrés Otálora, reconocido diseñador, quien hoy viste a grandes celebridades del mundo.

Aquella llamada cambió su destino. “Trabajé seis años con él. Fue mi gran escuela: aprendí de materiales, atención al cliente y, sobre todo, del arte de la alta costura sobre medida”, recuerda.

TROPICAL CHIC

Hace catorce años, junto a su esposo y socio, John Jairo Silva Quintero, materializó su visión definitiva: la marca Felipe de la Pava. El ADN de sus creaciones es inconfundible: estampados nacidos de sus propios dibujos a mano, donde la geografía y la cultura colombiana cobran vida en cada tela.

“No sigo las tendencias al pie de la letra. Soy un diseñador de autor”, explica. Su propuesta, definida como Tropical Chic, es una oda a la mujer madura que busca resaltar su figura con sutileza y elegancia. “Me encantan las telas suaves: chifones, organzas y sedas que tengan movimiento natural. Mis colores base son el azul, el verde y mucho dorado; es una paleta que refleja lujo, pero que también posee un alto impacto comercial”.

Esta estética ha conquistado a un perfil de clienta muy particular: mujeres empresarias, ministras, alcaldesas y CEOs que encuentran en sus prendas un vehículo de empoderamiento y seguridad. “Mi misión es que al vestir mis piezas, se sientan y se vean impecables”, comenta Felipe.

ARTE Y DISEÑO

Su mayor valor creativo reside en la prolija manera en que, a partir de bocetos propios, logra estampar sus telas, las cuales siempre guardan un vínculo emocional con paisajes de Colombia, canciones emblemáticas o artistas populares de su tierra.

La colección «La Sultana» es, posiblemente, una de las declaraciones de amor más profundas y visuales que Felipe de la Pava ha dedicado a sus raíces. Inspirada enteramente en Cali, la ciudad que lo vio formarse y donde comenzó a forjar su sueño, esta propuesta trasciende lo textil para convertirse en un manifiesto cultural.

“Esta colección no es solo una línea de ropa, sino una narrativa que captura la esencia vibrante, el ritmo y el carácter inconfundible de la capital del Valle del Cauca”, explica. Una bitácora ilustrada que se resume de la siguiente manera:

1.- La arquitectura del alma, que incluye trazos detallados de la emblemática Iglesia de San Antonio, un símbolo histórico que evoca la nostalgia y la identidad caleña más pura.

2.- El pulso de la ciudad, en donde la salsa, motor cultural de Cali, se hace presente en letras y motivos gráficos que recorren las prendas, dotando a la colección de un movimiento rítmico único.

3.- Fauna y flora, en donde destaca la incorporación de bocetos de aves nativas integradas en los estampados, que aporta ese toque Tropical Chic que caracteriza a la marca, conectando la sofisticación de la moda con la desbordante riqueza natural de la región.

Entre sus proyectos más recientes destaca la colección «Antonia», un homenaje a los diversos paisajes colombianos, desde los desiertos de la Guajira hasta la selva amazónica, trasladados al textil. Y dentro de sus colecciones no podían faltar las cápsulas de bodas las que presenta una vez al año, haciendo que novias de diferentes latitudes del continente lleguen hasta su taller a escoger el vestido de sus sueños.

En un proceso creativo que no tiene descanso, Felipe ya se prepara para presentar su colección «Studio 54» en la próxima edición de Colombia Moda, una apuesta inspirada en el glam de los años 70.

Para este creador, la moda es su Ikigai, su razón de ser. Si no fuera por este oficio, quizás seguiría trabajando en los jardines que lo vieron soñar. Hoy, sus ojos están puestos en la expansión internacional, con el sueño de abrir su propia tienda en Nueva York y llevar el sello de diseño colombiano a las grandes ligas de la moda global.

Con una asombrosa humildad, Felipe De la Pava sigue avanzando, paso a paso, hilando su propia leyenda, con la seguridad de quien sabe que el éxito no es un destino, sino un diseño hecho a la medida.

Edición 195 • Agosto 2026

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