Franco Wines

Pasando de ser consumidor a productor, el enólogo Andrés Pinto porta en una botella etiquetada con su paladar, una marca fresca y elegante. Con dos variedades recién lanzadas al mercado, Chardonnay y un ensamblaje con cepas Merlot y Syrah -, Franco es el resultado del esfuerzo, trabajo y convicción de un enamorado del terroir y la vid.

Por Paula Chávez Garrido   @paulachavezg_

Fresco y elegante, amable en boca, de color amarillo dorado, con aromas a plátano, papaya y créme brulée. Así es “Franco Chardonnay”, cosecha 2019, una de las dos etiquetas que acaban de ser lanzadas al mercado.  De acidez equilibrada, algo mineral, buena estructura con un final que invita a seguir degustando. Simplemente un agrado al paladar.

El otro, es un Ensamblaje de Merlot y Syrah, “Reserva especial”, que personalmente me encantó. “Nos enfocamos en lograr un vino fresco, fácil de tomar, que ofreciera sencillez, pero no simpleza”, dice su creador Andrés Pinto.

Con años de intenso aprendizaje en la enología, el oriundo de Talcahuano cimentaría las bases para emprender en una marca propia, Franco, idea surgida en la sobremesa de una cena familiar.

“Esa noche decidimos dar un paso más allá, pasando de ser consumidores de vino, a productores de algo que tanto nos apasiona”, recuerda. Materializando un sueño, en 2019 celebran su primera vendimia oficial como productores.

TRES CEPAS

En esta etapa inicial elaboraron tres cepas: un Chardonnay y un Merlot pertenecientes al valle de Casablanca, y un Syrah cosechado en el valle de Curicó.

“Esta último, pertenece a uno de los campos de nuestro socio Juan Pablo Castillo, una de las cinco viñas plantadas en lo más alto de Chile, inmersa en un bosque nativo a 1250 metros de altura”, explica Andrés, algo que sin duda es un tremendo plus para este proyecto.

VINOS DE EXCELENCIA

Pero esto es solo el comienzo. Franco ya tiene proyectada una nueva fase, cultivando amor, pasión y tremendas ganas de producir vinos de excelencia. “La elaboración y el cuidado en los detalles conlleva a realizar un vino especial, una marca que ha sido positivamente valorada por parte de nuestros consumidores”, expresa con orgullo el enólogo asentado los últimos siete años en Tapihue, Casablanca.

“El valle de Casablanca tiene un gran nivel para la producción de vinos blancos, rosados y algunas cepas tinta”, explica el enólogo.

Un positivo indicativo de la primera producción. Por ello, Franco proyecta una bodega propia, “algo pequeño pero muy sofisticado en la cual podamos seguir elaborando nuestros vinos y también enfocarnos en el enoturismo”.

Y en un par de años – augura Andrés Pinto -, se piensa incorporar nuevas cepas, “enfocándonos no solo en el mercado nacional, sino que también comenzar con exportaciones hacia el extranjero”, sentencia.

Actualmente, el enólogo Andrés Pinto – creador de Franco – vive y trabaja en el Valle de Casablanca, en la Viña William Cole.

Un vino honesto, un vino de autor. Así es presentado Franco en su cuenta de Instagram @franco_wines.

 

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