¿Influyen tus emociones en tu perro o gato?

Marcelo Hernán.

Médico Veterinario y Reiki Master.

Especialista en Alimentación Natural.

@dachshundsalud

 

Seguro que más de una vez te habrás preguntado al mirar a los ojos a tu perro o gato ¿qué sentirá cuando me ve? Incluso, en más de una ocasión pareciera “adivinar” nuestro estado de ánimo, actuando diferente si estás triste o alegre.

Varias investigaciones han demostrado que el estado emocional de las personas determina cómo se siente tu perro o gato, debido a que en la mayoría de los casos se establece un vínculo afectivo muy íntimo, lo que les permite “absorber” tu energía.

Tu perro o gato está expuesto a todo lo que te pasa – tus estados de miedo, estrés, ansiedad, angustia, agresividad, frustración, alegría, calma y felicidad – lo que incluso los lleva a somatizar estas emociones de forma física o mental.

¿La explicación? Nuestra familia funciona como una red emocional, en la cual cada integrante se relaciona de forma íntima con los demás, lo que por supuesto incluye a tus mascotas. Cuando ocurre algún desequilibrio, la armonía energética se altera y tu perro o gato es el primero en detectarlo.

Todos los días, vivimos distintas situaciones que nos hacen sentir bien o mal, como por ejemplo el fallecimiento de un ser querido, el nacimiento de un hijo, la llegada de alguien que amamos, un divorcio, la celebración de un cumpleaños o un cambio de casa.

Estos hechos pueden determinar que tu perro manifieste enfermedades digestivas, en la piel, agresividad, hiperactividad o enfermedades autoinmunes si es que las emociones que está recibiendo son de tristeza, miedo o angustia.

Por el contrario, si sientes alegría, motivación o felicidad, la energía que captarán será de una frecuencia más elevada, haciendo que se sientan más relajados, alegres y contentos, lo que contribuye incluso a recuperarse de alguna afección.

Toda emoción tiene una información energética asimilada y procesada por el sistema nervioso, endocrino, digestivo o inmunológico de tus mascotas, provocando diferentes respuestas físicas o cambios de conducta, lo que comprueba que nuestros animales absorben lo que sentimos.

Cuando tu perro o gato presenta alguna enfermedad o alteración, normalmente pensamos sólo en agentes físicos como bacterias, virus, parásitos, traumas, entre otros, sin considerar la gran importancia que tienen las emociones que absorben en la presentación de estos cuadros.

Algunas manifestaciones que indican un desequilibrio energético o emocional son:

  • Ladridos en exceso
  • Lamidos compulsivos en diferentes partes del cuerpo
  • Inquietud e hiperactividad
  • Apatía y actitud triste
  • Dormir en exceso o insomnio
  • Miedo intenso frente a estímulos pequeños
  • Agresividad y conducta muy dominante
  • Falta de apetito y motivación para jugar

Es importante observar si tu perro o gato muestra alguna de estas conductas, ya que reflejan desequilibrio con su energía y emociones. Al mismo tiempo, observa tus propias emociones y pregúntate ¿cómo me siento en este momento?, ¿hay algo que me preocupa?, ¿siento que mi perro o gato tiene una conducta normal?

Si sospechas de algún desequilibrio energético o emocional de tu perro o gato, consulta con tu veterinario o con un especialista en conducta, ya que muchos profesionales están altamente preparados para resolver cuadros clínicos, pero no trastornos emocionales.

Las terapias florales, homeopatía, reiki o alimentación natural, pueden ayudar muchísimo a que tus queridas mascotas recuperen su armonía vital y emocional. Y aunque, después de todo, no te pueden decir qué les sucede, tú sí puedes aprender a percibir lo que ellas sienten.

 

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