Radicado hace 34 años en Cachagua, Mauricio Cortés Cohn es un artista especial. No tan solo por la diversidad de técnicas que se ha atrevido explorar, sino también por la mágica sensibilidad que logra desarrollar con su entorno y con las personas. Una emocionalidad que plasma en obras que cautivan a todo quien pasa y recorre su taller-museo.
- Por Marcela Cademartori
- Fotografías cedidas por el artista
- IG @mauricioartista
Pingüinos, delfines, botes y gaviotas dan vida al universo creativo de Mauricio Cortés Cohn, un artista que desde temprana edad encontró en la imaginación su mejor aliado. “La emoción y la conexión son esenciales para crear obras que transmitan algo. En mi caso, los animales me permiten compartir un legado del cual me siento responsable. Los pingüinos, por ejemplo, nos enseñan sobre valores y el trabajo en equipo por un bien común. Es una forma de vida maravillosa, realmente fantástica”, comparte el artista con pasión.
Su madre, la reconocida mueblista y decoradora Doris Cohn, fue sin duda su principal referente. No solo le traspasó su gusto por el mundo de la creación, sino que lo ayudó a profesionalizarse en lo que para Mauricio es su oficio. “Ella es mi fan número uno y me encanta mencionarla. Tiene 81 años y sigue aún muy vigente con su negocio”.
Esta sensibilidad marcó el trabajo de Mauricio como artista, basado en la simpleza de las cosas. “De joven recogía conchitas en la playa y con estas hacia artesanías. Por mucho tiempo viví de esto. Era algo que nacía desde la espontaneidad. No había estructura, sino más bien un sentido”.
Experimentar una y otra vez ha llevado a Mauricio a explorar diferentes técnicas como la pintura y la carpintería, cada una con diferentes interpretaciones para su creador. “La carpintería tiene mucho movimiento repetitivo, casi matemático. Es algo más bien esquemático. En cambio, la pintura, es más emocional e implica una mayor conexión”.
Estar a la vanguardia es uno de los grandes desafíos para Mauricio. Si hay algo que le complica en su rumbo, es el plagio. “Para ello estoy constantemente innovando. Por ejemplo, los botes de maderas que fabriqué en un momento, los di vuelta y ahora sirven de lámparas decorativas. He tenido que diversificar mi trabajo artístico, creando productos únicos como platos con forma de macha, utensilios de cocina y lámparas hechas de botes”.
Este proceso de constante evolución también ha estado presente en su trayectoria. “Siento la necesidad de salir de mi caparazón cada cierto tiempo, y aunque produce algo de temor, creo que es necesario para evolucionar y seguir creciendo”.
TALLER PUERTAS ABIERTAS
Quien visita Cachagua no puede dejar de conocer el museo taller, obra e inspiración de Mauricio Cortes. Y es que detrás de cada elemento y objeto hay una alucinante narrativa que habla, por supuesto, de procesos creativos, pero también de algo que hace muy único a su arte: la comunicación que logra entablar con su entorno y que le entrega identidad a su estilo.
Posee una inclinación a trabajar con materiales propios del lugar donde vive. La playa y todo lo que la rodea son esa maravillosa fuente de inspiración con la que este artista diseña el relato de sus obras.
Autenticidad y romanticismo son cualidades que definen su propuesta creativa. En su taller, en una plaza o en cualquier espacio público, su invitación es a disfrutar de los procesos y de las cosas espontáneas que nos entrega la vida. “Se trata de hacer esto real y que se convierta en una experiencia de vida”.
Una motivación constante por abrir nuevos espacios lo llevaron a ser creador de un polo cultural en la zona, combinando su tienda-museo, exposiciones al aire libre y colaboraciones con negocios locales y el municipio.
“Creo que como artista tengo un compromiso de llevar el arte y la cultura a los espacios públicos y los barrios. Que se entienda que hay diferentes maneras de pararse frente a las cosas y verlas, que se puede disfrutar de los procesos y de aquello que surge de manera espontánea. Y que el arte debe tener espíritu y cariño”.
Una reflexión que revela cómo cada objeto de su autoría es una creación espontanea. No hay reglas, tendencia de colores, formas ni materiales. Solo un momento perfecto en donde confluye una idea, el motor de la creación en movimiento y el material exacto que llega hasta sus manos.
“No hay nada predeterminado. Solo ganas de expresar sentimientos y emociones”. Bajo este prisma, solo podemos concluir que, junto a Mauricio y su arte, siempre habrá un nuevo espacio por explorar y descubrir.








