Isabel Saieg. Alma de escritora

Un mes antes de cumplir los 17, Isa se ha convertido en una autora publicada. Serendipia Antémica (una oportuna casualidad) se encuentra disponible en prestigiosas librerías de Viña del Mar y Concón. La novela juvenil de 288 páginas narra la historia de un grupo de adolescentes al filo de sus emociones, impulsivos, que viven en una inexistente ciudad llamada Creéssida, en Australia.

Por Cristian Muñoz C.

Estoy sentado frente a Isabel Margarita Saieg, una verdadera escritora. ¿Realmente tiene 16 años? Toma un americano, habla de arte, filosofía, de sus autores favoritos como Virginia Woolf o Simone de Beauvoir. Un mes antes de cumplir los 17, Isa será una autora publicada. Serendipia Antémica (una oportuna casualidad) se venderá en prestigiosas librerías de Viña del Mar y Concón.

La novela juvenil, súper romántica – palabras textuales – consta de 288 páginas con tapa blanda y opaca. Habla de la adolescencia, de los errores que se cometen, de la impulsividad. “Los adolescentes somos muy llevados a nuestras pasiones, idea reflejada especialmente en la forma de narrar”, reconoce la autora.

A su corta edad, la estudiante del St Margaret´s ha escrito tres novelas. “Me siento mayor de lo que soy, a veces siento que mi edad me perjudica”, confiesa-.  ¿En qué época te hubiese gustado nacer? –  pregunto-. “A  comienzos del siglo veinte para haber sido parte del selecto grupo de intelectuales ingleses, conocido como el círculo de Bloomsbury”.

Este mismo mes, a mediados de diciembre, cumples un gran sueño. Tu segunda novela escrita estará en las estanterías de la librería Antártica, en la Feria del Libro y en Qué Leo. “Llevaba hace mucho intentando publicar, pero las editoriales no te prestan atención, más aún si eres chica – me cuenta Isabel -. Pero una profesora me recomendó la editorial Forja con quienes firmé de inmediato un contrato”.

La escucho, la observo, cada vez estoy más convencido de que este paso literario en la carrera de Isabel Saieg, es el primero de muchos. En pandemia escribió su tercera novela, Cómo pintar una noche estrellada – protagonizada por una artista, ilustradora, que debe reponerse a la muerte de su mejor amigo y tener que vivir del arte en un país como Chile -, tardó solo seis meses. Y va por el cuarto…

ROMÁNTICA

Desde luego, hubo un estímulo constante. Su padre le leía cada noche, y su abuela portaba siempre un libro en sus manos. A los dos años Isabel ya leía y escribía. A los cinco, inventaba obras teatrales, las plasmaba en papel y sus primas las representaban para la familia.

“Al principio no era consciente de que escribía todo el día, simplemente lo hacía – recuerda -. Hasta que en quinto básico una profesora me dijo ´escribes super bien´. Allí, recién me di cuenta del talento innato”.

Isabel es romántica, quizás no lo dimensiona, habiéndose habituado a portar una libreta donde apunta frases o ideas que la inspiran. Es más, en pleno siglo XXI ha escrito todas sus novelas con lápiz y papel.

“Si escribo directo en el computador, me da por revisarlo mil veces. En cambio, en papel me da lata ir tachando. Por lo mismo, este primer borrador, aunque sea un desastre, es genuino”. Después viene la parte más difícil, pasarlo al computador y “arreglar el caos para que quede una historia consistente”.

HUELLAS

Genuina, emocional, impulsiva… creo que así ves hoy tu primera novela publicada, escrita entre los 14 y 15 años de edad, comento. “Totalmente, aunque tuve la oportunidad de cambiarlo, pero no quise hacerlo, es la evidencia de lo que yo estaba pasando a esa edad. Cambiarlo es como echar a perder ese registro”, asegura Isabel.

Totalmente de acuerdo, tendemos a olvidarnos de cómo pensábamos tiempo atrás. En aquel entonces, y como una adolescente cualquiera, le preocupaba el estatus social y el pololeo. Ahora bien, las huellas de Isabel Saieg también quedan marcadas en cada uno de los libros leídos.

Notas o apuntes, marcadores de distintos colores, ambos nombres y su apellido quedan estampados en los 20 o 30 ejemplares que lee por año. Ya sea de filosofía, romance, terror, arte o ciencia ficción, un sello infaltable es la fecha, “pues me interesa saber en qué etapa de mi vida me encontraba al leerlo”, explica la autora viñamarina.

ESTÁ ESCRITO

No creo en el destino, pero el fututo de Isabel está escrito. Sea cual sea su camino (Europa, estudiando literatura, asegura), los libros nunca la abandonarán, aunque por el momento experimente dos mundos paralelos, uno donde vive una adolescente, buena amiga, deportista, que le encanta salir y pasarla bien.

En el otro, probablemente en algún lugar de una ciudad desconocida llamada Creéssida, vive aquella muchacha romántica, de una increíble imaginación, capaz de consignar en un arrugado papel miles de caracteres que van construyéndose y creando una maravillosa historia, una novela única, un libro de Isabel Saieg.

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