Lorenzo Andrade: La mirada salvaje de «El Clan»

El riesgo, siempre fue parte de su vida. Como “anécdota” cuenta la vez que estuvo preso en África. “Tenía unos 25 años, y durante una expedición en Uganda fui detenido mientras recorría el Nilo Blanco. Acusado erróneamente de espionaje, fui golpeado, apuntado con fusiles y encerrado por horas. De noche, me liberaron en el río, entre cocodrilos e hipopótamos. Como sabía que venía un rápido, aguanté la respiración hasta que lo peor pasar y remé hasta la oscuridad donde me esperaba mi compañero”.

  • Relato: Cristian Muñoz
  • Fotografías: Gentileza de Nomade Media House
  • Instagram: @lorenzokayak

El río nunca fue un lugar extraño para Lorenzo Andrade. Antes de ser escenario de hazañas deportivas o de secuencias televisivas, fue simplemente parte de su vida cotidiana. Kayakista de alto nivel, director audiovisual y emprendedor, su historia se construye como un viaje largo, a veces turbulento, donde la aventura no es un exceso sino una forma de entender el mundo.

Hoy, a sus 38 años, desde el Cajón del Maipo, Lorenzo dirige El Clan, la serie de Canal 13 que recorre parajes intrincados de Chile mezclando deporte extremo, naturaleza y vínculos familiares, con una mirada honesta, sin artificios.

Creció en una familia donde la naturaleza nunca fue un telón de fondo, sino el centro de todo. Es el menor de cuatro hermanos; Pangal va al medio, precedido por dos mayores. Su padre fue uno de los primeros guías de rafting del país, su madre pertenece a la familia fundadora de Cascada de las Ánimas, el proyecto de ecoturismo más antiguo de Chile. En ese entorno, el kayak no se aprende: se hereda. “No recuerdo la primera vez que me subí a uno”, ha dicho Lorenzo. El río siempre estuvo ahí, como un juego, como un lenguaje.

DISCIPLINA ANTES QUE VÉRTIGO

Aunque el agua parecía marcar su destino, durante la adolescencia Lorenzo eligió otro camino: el fútbol. Fue arquero en las cadetes de Universidad Católica hasta los 19 años, compartiendo camarín con jugadores que luego integrarían la Generación Dorada. Más allá de las anécdotas, el fútbol le dejó una base clave: disciplina, constancia, estructura mental. “Te enseñan a entrenar todos los días, a cuidarte, a pensar a largo plazo”, recuerda.

Cuando ese sueño se terminó, el golpe fue duro. Durante años había escuchado que podía llegar lejos, que su futuro estaba escrito bajo los tres palos. Dejar el fútbol significó vaciar una identidad completa. Pero esa misma energía, la del entrenamiento riguroso y la obsesión por mejorar, la trasladó al kayak. Mientras muchos se acercaban al deporte desde la adrenalina, Lorenzo lo asumió como un proyecto serio, casi profesional, con horarios, metas y límites claros.

Paralelamente, estudió Ecoturismo. Entendía que la aventura debía ir de la mano con el respeto por el entorno y con una mirada más amplia. Al egresar, comenzó a trabajar en una escuela internacional de kayak que viajaba por el mundo con alumnos. África, Canadá, Centroamérica, Europa, Estados Unidos y el sur de Chile se transformaron en su oficina. Enseñaba español, asistía en el agua y, sobre todo, aprendía a leer geografías, culturas y ríos.

LA CÁMARA COMO COMPAÑERA DE RUTA

Fue en ese contexto donde conoció a Tino Specht, camarógrafo y kayakista. Juntos detectaron un vacío evidente: no existían equipos audiovisuales capaces de filmar deportes extremos sin convertirse en una traba para los deportistas. Así nació una productora distinta, pensada desde el cuerpo, desde el riesgo compartido.

Antes de la era de los drones, Lorenzo escalaba cerros, descendía con cuerdas y montaba tirolesas para lograr planos imposibles. Cámaras RED suspendidas en el aire, imágenes en movimiento que transmitían vértigo real. La propuesta llamó rápido la atención. Llegaron campañas para Adidas Terrex Sudamérica, trabajos con Red Bull, proyectos con Sernatur y premios internacionales, incluidos los llamados “Óscar del turismo”. El crecimiento fue tan rápido como exigente.

Pero la intensidad tenía un precio. Ambos socios eran imprescindibles en cada rodaje. Multideportistas, se exponían constantemente. Hasta que un día, en pleno descenso Lorenzo chocó a cerca de 80 kilómetros por hora contra un risco. El resultado fue devastador: fracturas múltiples, pérdida de sangre, cinco operaciones y una certeza brutal. Tenía 29 años y estaría casi dos años en cama.

EL GOLPE QUE OBLIGÓ A GIRAR

La recuperación fue lenta, dolorosa y mentalmente desafiante. Meses sin poder moverse, luego trayectos mínimos con muletas, tutores, incertidumbre. Sin embargo, su cabeza de deportista no le permitió rendirse. “Estaba agradecido de estar vivo”, repite. Sabía que tenía que reinventarse.

Durante ese tiempo apareció una antigua pasión: el chocolate. Fanático desde siempre, decidió aprender en serio. Estudió cacao, técnicas de chocolatería, procesos productivos y modelos de negocio. Mientras su cuerpo sanaba, su mente trabajaba. En paralelo, terminó desde la cama el documental Patagonia Triple Crown, una obra de kayak pensada para quienes nunca se han subido a uno. El film ganó 22 festivales internacionales.

En el kayak existe una expresión que resume una actitud vital: “hacer el giro”. Es lo que ocurre cuando el peligro pasa y se vuelve a estar en control. Lorenzo decidió aplicar ese concepto a su vida. No quería ser “el que era bueno, pero se accidentó”. Quería seguir avanzando.

Viajó a Italia a perfeccionarse, volvió a Chile, pasó por Ecuador y junto a su familia fundó La Casa de Chocolate. Partieron dos personas, una cocina y una idea clara. Hoy la empresa emplea a 35 trabajadores con contrato y se ha consolidado como una marca reconocida a nivel nacional.

El Clan: familia, riesgo y territorio

El Clan, en busca de la aventura es la materialización de ese sueño. Canal 13 confió en ellos y Lorenzo asumió el rol de director y productor ejecutivo. El programa propone viajes exigentes, deporte extremo, cultura y vínculos reales. Nada impostado. “Queremos mostrar un Chile salvaje, desde otra perspectiva, y llevar a Pangal al límite”, explica.

El peso del legado también está presente. Son sobrinos de Ricardo Astorga, referente absoluto de la televisión cultural y de viajes. Lejos de imitarlo, decidieron construir desde su propia mirada: la del deportista, la del hermano, la de la familia que se pone a prueba.

La primera temporada, estrenada a mediados de año, constó de diez capítulos y ya se trabaja en una segunda, con rutas cargadas de memoria y emoción. La apuesta es clara: crear aventuras épicas con una carga emocional real, donde la televisión se acerque lo más posible a la experiencia vivida.

Hoy Lorenzo vive en San Alfonso, en el Cajón del Maipo, en una comunidad de catorce casas unidas por puentes, habitadas por hermanos, primos y familia directa. Ese modo de vida resume su filosofía: compartir, estar en contacto con la naturaleza y construir proyectos con sentido.

Kayakista, director, emprendedor. Lorenzo Andrade ha aprendido que no siempre se trata de evitar la caída, sino de saber girar a tiempo y seguir remando cuando el río se vuelve impredecible.

Edición 188 • Diciembre 2025

Otras lecturas

KXS: Movimiento, Salud & Bienestar

KXS Centro Médico Deportivo celebra siete años consolidándose como un espacio integral de salud, movimiento y rehabilitación en Concón. Con un equipo multidisciplinario y una filosofía centrada en la cercanía y el bienestar, el centro ha evolucionado hacia un modelo que combina entrenamiento, recuperación y prevención en un mismo lugar.

Foto•Reportaje: Chiloé Salvaje

Desde los humedales de Castro hasta los senderos más remotos de Tantauco, Diego Navarro ha convertido la fotografía en una forma de redescubrir Chiloé. Médico veterinario y explorador visual, registra la fauna, los paisajes y la fragilidad de un ecosistema insular que busca proteger a través de la imagen y la educación.

Legends 2026: El juego que nunca termina

El Campus Deportivo del colegio Mackay, en Mantagua, volvió a convertirse en el epicentro del rugby senior con una nueva edición de Legends 2026. Más de 20 clubes de Chile y Argentina participaron en una jornada que combinó competencia, fraternidad y tradición, destacando el emblemático tercer tiempo y el reconocido asado a la lanza liderado por el Barbecue Club.

Suscríbete a nuestro Newsletter