Los momentos del vino

Viajamos junto a Felipe de Solminihac a los inicios de Aquitania y a un pasado evocando momentos en que se enamoró del mundo del vino. Un inolvidable postgrado en la ciudad francesa de Burdeos y la experiencia adquirida en Viña Undurraga, Valdivieso y Cousiño Macul, lo llevaron a ser parte de una tríada, junto a dos amigos, que se embarcaría en una apasionante viña boutique nacido en el Valle del Maipo. Una viña boutique en la que hoy figura como fundador compartiendo el romanticismo de la vid con su hijo, Eduardo de Solminihac.

Por Marcela Cademartori – Fotografías cedidas por Viña Aquitania

La amistad contraída por Felipe de Solminihac y los franceses Bruno Prats y Paul Pontallier  (q.e.p.d.), conocidos agrónomos enólogos de la región de Burdeos, fue clave en la creación de Viña Aquitania. En el corazón histórico del Valle del Maipo encontrarían un terroir de gran calidad para desarrollar a partir de 1990 un vino de alta gama.

Adquiriendo en poco tiempo los ribetes propios de un vino de exportación y con tres décadas de existencia, esta viña boutique emplazada en la “Quebrada de Macul” se ha consolidado como una de las más prestigiosas del mercado.

Costa Magazine quiso acompañar a Felipe de Solminihac en un viaje al pasado, recordando aquellos momentos que lo fueron enamorando de este apasionante mundo.  “Desde muy niño me gustó el campo. Ello me motivó a estudiar agronomía en la Universidad Católica de Chile. En tercer año cursé el ramo de vitivinicultura y me encantó, por lo que decidí especializarme como ingeniero agrónomo enólogo, profesión que ejerzo hasta hoy”, comenta el Gerente General de Viña Aquitania.

Con currículo en mano, viaja a la ciudad de Burdeos para realizar el postgrado otorgado por el gobierno francés. En su retorno al país trabajaría como enólogo en las viñas Undurraga, Valdivieso y Cousiño Macul.

No obstante, la amistad que Felipe había desarrollado con Paul Pontallier – un francés que había llegado a Chile a aprender más de su cultura e historia, del ámbito docente y laboral – fue decisiva para emprender un nuevo rumbo.

Poco después se les sumaría Bruno Prats para conformar la tríada perfecta y desarrollar en conjunto el anhelado proyecto vitivinícola.

El secreto de la calidad

A sus 44 años de edad, Felipe y sus dos socios, construyen el concepto con el cual se reconoce a Viña Aquitania hasta nuestros días: ser una viña boutique y productora de vinos de alta calidad, un objetivo que no se transa. En 18 hectáreas situadas en Peñalolén, a los pies de la Cordillera de Los Andes, nace el secreto de la calidad.

Cada año Viña Aquitania produce cerca de 15 mil cajas. Un 75% es destinada a exportación.

“Elaboramos solo vinos de alta gama, por eso nuestra producción es acotada enfocándonos más bien en generar marcas. De hecho, en 1993 sumamos la viña Sol de Sol – produciendo cepas Chardonnay, Sauvignon Blanc y Pinot Noir -, siendo los primeros en plantar vides en la novena región”, explica de Solminihac.

Para el enólogo, la calidad de sus vinos va estrechamente ligada al manejo del proceso productivo, desde qué se cosecha hasta cómo se controlan los canales de venta. Todo se realiza bajo un formato artesanal, por ello “la labor desempeñada por el equipo de profesionales es clave”. Muchos de ellos tienen veinte años de experiencia en la empresa.

Finalmente, el almacenamiento del vino se efectúa en barricas importadas desde Francia mientras que el proceso de embotellamiento se terceriza con una empresa que utiliza tecnología de vanguardia. Todos estos elementos  permiten a Viña Aquitania salir a competir con un vino de alta gama y calidad.

Compañero de vida

Siendo un experimentado enólogo, un amante de la vid, Felipe de Solminihac refiere al vino como ese gran compañero presente en comidas, reuniones y momentos especiales. “El vino es vida, es como un compañero que además te activa emociones. El vino es tacto, gusto, olfato y vista. Es increíble todo lo que puede generar”.

Para el empresario, la ciencia, el arte y la tecnología son elementos claves en este mundo. Un mundo en el que Chile posee las condiciones óptimas para elaborar un producto de alta calidad, que destaque por su aroma y sabor, cualidades plasmadas en el sello y prestigio de Viña Aquitania.

En este viñedo, a los pies de la Cordillera de Los Andes, los tiempos son los precisos y al ritmo que corresponden. Desde esta cautivante calma, Felipe de Solminihac nos invita a disfrutar de una copa de vino y a evocar grandes momentos que perdurarán por siempre en nuestra memoria.

“El vino es vida, es como un compañero que además te activa emociones. El vino es tacto, gusto, olfato y vista”, Felipe de Solminihac, Gerente General de Viña Aquitania.

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