Paseando bajo las estrellas con el profe Maza

Su nombre resuena cada vez que un fenómeno astronómico capta la atención de los medios. Con amplio conocimiento y una forma cálida de explicar, atrapa indistintamente a niños y adultos. Hablamos de José Maza Sancho, o el “profe Maza”, quien en esta ocasión más que una explicación del universo, nos invita a acompañarlo a ese viaje que lo hizo aterrizar en el mundo de la astronomía.

  • Entrevista: Marcela Cademartori
  • Instagram:@therealprofemaza

Aunque nació en Valparaíso y vivió su primera infancia en Villa Alemana, la historia de José Maza Sancho, el “profe Maza” como lo conocemos, se remonta a Parral, la ciudad donde creció y vivió hasta los once años. “Era una localidad muy pequeña y que podías recorrer fácilmente. Todos me conocían, y eso me ayudó a desarrollar una personalidad extrovertida. Incluso participé en un programa de radio”, recuerda.

Desde niño mostró facilidad para las matemáticas, aunque reconoce que el lenguaje no era su fuerte. “En Parral había un solo liceo, y los profesores de física y química no eran los mejores. Sentía que allí no podría seguir el camino hacia la ingeniería, que era lo que me interesaba”.

Siguiendo el ejemplo de un tío, se trasladó a Santiago e ingresó al Instituto Nacional Barros Arana (INBA), donde vivió como interno. “Llegar a Santiago fue como abrir una puerta a otro mundo, empezando por la cantidad de autos que había en las calles”.

Las exigencias del internado no fueron un obstáculo, sino más bien el cimiento sobre el cual comenzó a construir su carrera. “Los fines de semana me quedaba en casa de unos tíos. Me gustaba pasear por calle Ahumada, donde estaban los juegos Diana. Como no tenía dinero para entrar, cruzaba a una librería frente a ellos. Tenían libros de la Unión Soviética sobre el espacio, y ahí me quedaba leyendo”.

Lo que parecía un simple pasatiempo se convirtió en una verdadera pasión. Alejado de los partidos de fútbol o las travesuras típicas de su edad, encontró diversión en los libros del sistema solar. “Todavía conservo uno que compré entonces: El sistema solar y el hombre”.

Pero el momento que definiría su destino ocurrió mientras cursaba primero medio. Un profesor rescató unos telescopios abandonados y les permitió observar con ellos. Fue entonces cuando un universo nuevo se desplegó ante sus ojos.

ECLIPSADO POR UNA DECISIÓN

Dado su rendimiento en el INBA, José Maza decidió estudiar Ingeniería en la Universidad de Chile. “Cuando entrabas tenías la opción de hacer el plan común y de ahí seguir por Ingeniería Eléctrica o Ingeniería Química. Yo me fui por el lado de la eléctrica, pero me tocó vivir la transición del cambio desde lo analógico a lo digital, y eso me anduvo decepcionando”.

Fue entonces cuando la astronomía, casi como una señal del destino, se cruzó en su camino. Mientras cursaba su tercer año, la universidad abrió la posibilidad de tomar dos ramos de astronomía que coincidían con su especialidad. Se inscribió sin imaginar que ese gesto aparentemente simple daría un vuelco a su vida. Aquello que hasta entonces había sido una fascinación silenciosa comenzó a tomar forma con fuerza: su pasión de infancia, aquella que creció entre libros y telescopios, se transformaba, por fin, en su vocación.

Pero su inquietud no terminó ahí. Su talento natural para enseñar y su capacidad para vincular la astronomía con la historia lo llevaron a ganarse el cariño de todos como el “profe Maza”. Desde entonces, ha desarrollado una destacada labor educativa, no solo en las aulas, sino también en cada aparición pública durante eventos astronómicos relevantes.

FUTUROS EVENTOS

Para muchos, el universo es una fuente inagotable de asombro. Le preguntamos si a él aún lo sorprende, considerando su larga trayectoria estudiando fenómenos celestes.

Sin dudarlo, comienza a relatar sus experiencias. Destaca un eclipse anular en Coyhaique en 2017 y otro total en La Serena en 2019, donde tuvo la oportunidad de dar una charla ante diez mil personas.

Y cómo no consultarle también acerca del asteroide que impactaría la Tierra hacia el año 2032. “Se trata de una roca de 50 metros que, de llegar a la Tierra, solo produciría un impacto muy local. Hay quienes buscan compararlo con el meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios y eso no va a suceder”.

Entonces, ¿cuáles serán los futuros hitos astronómicos para los cuales debemos estar preparados?  “Para Chile – responde- no hay nada interesante en un futuro cercano. Creo que en la próxima década lo más llamativo será el viaje a Marte y cómo se comenzará a colonizar este planeta. Más que la llegada en sí, el tema a analizar será cómo esto cambiará la vida en la Tierra”.

Hablar con José Maza es asomarse a un universo que no solo brilla en el cielo, sino también en su mirada apasionada por enseñar. Su historia, tejida entre telescopios rescatados y libros soviéticos leídos en librerías del centro, es testimonio de cómo la curiosidad puede transformar una vida entera. Más que un científico, es un narrador de estrellas, un guía que nos invita a levantar la vista y maravillarnos. Porque cuando alguien como él mira el cielo, no solo busca respuestas: también nos recuerda que todos, en algún rincón del alma, llevamos un pequeño astrónomo esperando descubrir su propia luz.

Edición 181, mayo 2025

 

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