Recuperación ambiental y urbana, un parque central equivalentes al tamaño del Estadio Sausalito con paisajismo integrado, viviendas de primer uso, comercio y servicios en edificaciones de máximo 12 pisos y una importante inversión para la ciudad son parte de la propuesta que busca dar nueva vida a uno de los terrenos estratégicos en el borde costero viñamarino.
Las ciudades tienen momentos que marcan un antes y un después. Espacios que durante años permanecieron subutilizados y que, de pronto, se convierten en oportunidades para proyectar una nueva forma de habitar, desarrollar y encontrarse.
El futuro de Las Salinas: la visión urbana que propone dinamizar Viña del Mar
Recuperación ambiental y urbana, un parque central equivalentes al tamaño del Estadio Sausalito con paisajismo integrado, viviendas de primer uso, comercio y servicios en edificaciones de máximo 12 pisos y una importante inversión para la ciudad son parte de la propuesta que busca dar nueva vida a uno de los terrenos estratégicos en el borde costero viñamarino.
Las ciudades tienen momentos que marcan un antes y un después. Espacios que durante años permanecieron subutilizados y que, de pronto, se convierten en oportunidades para proyectar una nueva forma de habitar, desarrollar y encontrarse.
La propuesta urbana en Las Salinas proyecta un barrio de uso mixto con el 40% de la superficie destinada a usos públicos de ciudad con dos parques urbanos y edificaciones de máximo 12 pisos en los que convivirán viviendas, oficinas, comercio, hotelería y servicios.
Eso es precisamente lo que hoy comienza a imaginarse para Las Salinas, el histórico terreno ubicado en el borde costero de Viña del Mar que, tras décadas de actividad industrial y un proceso de regeneración con más de un 50% de avance en el Paño Sur, busca abrir paso a una nueva etapa para la ciudad.
La transformación de este espacio representa mucho más que una intervención urbana. Se trata de recuperar para los habitantes de Viña del Mar uno de los últimos grandes terrenos disponibles dentro del espacio urbano consolidado, integrándolo nuevamente a la vida cotidiana mediante espacios públicos, áreas verdes, equipamiento y servicios que respondan a las necesidades de una ciudad que continúa creciendo.
La propuesta proyecta un barrio de uso mixto con el 40% de la superficie destinada a usos públicos de ciudad con dos parques urbanos -el parque central, del tamaño del Estadio Sausalito y el parque ladera, que permitirá preservar este recurso ecosistémico clave para Viña del Mar- y edificaciones de máximo 12 pisos en los que convivirán viviendas, oficinas, comercio, hotelería y servicios, generando actividad y fortaleciendo la conexión entre distintos sectores de la comuna y la Región.
Pero quizás uno de los elementos más atractivos de esta visión es la posibilidad de incorporar infraestructura capaz de ampliar las capacidades de Viña del Mar como ciudad de encuentros.
CENTRO DE CONVENCIONES
Dentro de la visión urbana se incluye un centro de convenciones que permitiría atraer congresos, seminarios, ferias y eventos de escala nacional e internacional, fortaleciendo una vocación que Viña del Mar ha cultivado históricamente gracias a su infraestructura turística, conectividad y calidad de vida. Este tipo de equipamiento es una oportunidad para diversificar la actividad económica regional y potenciar la llegada de visitantes durante todo el año.
A ello se suma el impacto económico que podría generar el desarrollo del proyecto. Un estudio elaborado recientemente por el Observatorio de Ciudades de la Universidad Católica de Chile, estima que la actividad asociada a la construcción podría generar un catalizador urbano total de cerca de $927 mil millones -resultado de efectos directos, indirectos e inducidos-durante más de una década, aportando nuevos recursos y dinamismo económico para Viña del Mar.
PAISAJISMO NATIVO
Sin embargo, el futuro de Las Salinas no se explica únicamente desde la infraestructura o la inversión. También existe una mirada profundamente vinculada al paisaje y a la identidad natural de la región. A pocos metros del mar, en una superficie de más de 1.300 metros cuadrados, funciona desde hace 9 años el Laboratorio Vegetal Las Salinas, una iniciativa pionera que ha estudiado el comportamiento de especies nativas propias del ecosistema mediterráneo costero de la Región de Valparaíso.
Lo que comenzó como una experiencia de investigación se ha transformado en una valiosa fuente de conocimiento para pensar las áreas verdes del futuro. Los resultados son especialmente relevantes en una región marcada por la escasez hídrica. Mientras un metro cuadrado de césped tradicional puede requerir alrededor de 63 litros de agua por semana, las especies nativas estudiadas en el laboratorio consumen apenas una fracción de esa cantidad, permitiendo diseñar espacios verdes más eficientes y resilientes.
La visión es que estos aprendizajes puedan incorporarse en espacios abiertos a la comunidad, transformando las áreas verdes en algo más que un elemento ornamental: en verdaderos ecosistemas urbanos capaces de aportar bienestar y calidad de vida. Eso es lo que está proyectado para los dos parques urbanos que considera el proyecto en su zona central y en el sector de la ladera.
El desafío es aprovechar una oportunidad única para transformar un terreno que estuvo vinculado a la historia industrial de Viña del Mar, en uno que se conecte con sus nuevas vocaciones. Por eso la visión urbana de Las Salinas no sólo habla de recuperar un terreno. Propone imaginar cómo queremos que sea el Viña de las próximas generaciones y recuperar lo mejor de una identidad amable y a escala humana que siempre formó parte de su sello. Una ciudad que encante y conquiste el corazón de todos quienes la habitan.





