REBELDE POR NATURALEZA

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“Voy a ir siempre quizás buscando aquello que me impidan hacer”, destaca Ruth Olivera de la Fuente, actual Seremi del Deporte en Valparaíso. Eso sí, reconoce una rebeldía mesurada y con objetivos claros. En el lobby del Hotel Ibis conversamos con la abogada deseosa de practicar la mayor cantidad de disciplinas posibles – surf, buceo, fitfolk, - con tal de experimentar en carne propia cada proyecto deportivo.

Restan pocos minutos para el ocaso. Desde la azotea del Hotel Ibis de Valparaíso aprovechamos la tenue y tibia luz que cae sobre el puerto para fotografiar a la actual Secretaria Regional Ministerial del Deporte, Ruth Olivera. Entre algunas risas, pero con actitud y compromiso,  vamos conociendo a esta singular abogada, que desde marzo 2018 ejerce un cargo adosado perfectamente a su personalidad.

“A ella yo le entregué los libros y ella me entregó las zapatillas”, dice Ruth aludiendo al cambio de roles que se produjo con su hermana Érika, ex atleta especialista en maratón y actual diputada por el Distrito 9 de Santiago. No queremos extralimitarnos en el tiempo de la entrevista impidiendo la cita fijada para su primera clase de buceo en La Calera, pues esta seremi se compromete a fondo con cada proyecto, intentando practicar la mayor cantidad de disciplinas deportivas.

“La semana pasada estuvimos surfeando en Playa Hanga Roa de El Quisco – comenta -, también participamos de las clases de Fitfolk, que reúne nuestros bailes típicos con una innovadora y entretenida dinámica”. Una clara muestra del sello que Ruth imprime en su gestión como timonel de la cartera deportiva a nivel regional.

Pero además del compromiso y risueña personalidad, el condimento de rebeldía se adhiere a su singular estilo. “Ejercí unos cinco años en el poder judicial, donde se acostumbra a llegar de corbata. Yo lo hacía con tatuajes”, asevera Ruth Olivera, quien lideró el programa deportivo durante la campaña presidencial de Sebastián Piñera.   

Conversamos en el lobby del Hotel Ibis con esta abogada casada (36), madre de dos hijas de 13 y 20 años respectivamente, con quienes vive en Viña del Mar, y que  dentro de sus gustos incluye los porotos en todas sus formas, leer novelas de época, andar en patines, cantar y dormir.

¿Por qué dormir? Me llama poderosamente la atención que este sea un hobby.

“(Ríe) Mi cabeza funciona mucho, soy hiperquinética, siempre estoy pensando muchas cosas a la vez; incluso los que trabajan a mi alrededor a veces se ven colapsados con mi exceso de energía. Por eso dormir es momento de apagarse y desconectarse de todo, momento que no se consigue fácilmente por trabajo, familia y actividades deportiva durante los fines de semana”.

Te autodenominas “Rebelde por naturaleza”, ¿desventajas y ventajas?

“Soy rebelde contra aquellos estereotipos que se han instalado en esta sociedad; pero siempre con una rebeldía mesurada. Hay que ser tolerante, reconocer la contraparte y tener objetivos claros. Una rebeldía que sirve para intentar cambiar aquello preestablecido y ser algo más temeraria en aplicarlo, especialmente en potenciar disciplinas emergentes en la región. Eso sí, todo muy estudiado y controlado, con la intención de avanzar”.

Aquí los tatuajes cobran protagonismo…

“Me encantan los tatuajes, creo que forman parte de mi rebeldía natural, pero nuestra sociedad por lo general cuestiona mucho el arte en el cuerpo, más aún en el medio donde me desenvolví, que es más formal – el medio judicial -. De hecho, yo llegaba a mis audiencias con tatuajes, pero supe destacar por mi calidad profesional”.

Y cuáles son los motivos de algunos tatuajes

“Tengo principalmente tatuajes de mujeres obreras, lo que representa mi vida también. Soy una obrera que trabaja día a día por cumplir mis objetivos”.

Veo una mujer muy decidida, que a los 16 años fue forjando su destino.

“A esa edad tuve a mi primera hija, pero a pesar de que la vida te pone dificultades uno como joven tiene toda la perseverancia y constancia para salir adelante. Haber tenido una hija no significa haber estancado mis ambiciones profesionales, muy por el contrario, fue una bandera de lucha potente para todos los días levantarme, estudiar y trabajar además de ser madre”.

¿Cómo es la relación con esta hija universitaria que ya tiene 20 años?

“Es una relación muy linda, se podría decir de mucha amistad, pero siempre de madre a hija”.

En tu rol de Seremi del Deporte, ¿cómo evalúas este primer año y medio?

“En los recientes Juegos Panamericanos de Perú participaron 30 deportistas de la región en 12 disciplinas, obteniendo 5 medallas. Además 9 deportistas de la zona participan de los Juegos Paralímpicos, lo que a mi parecer son excelentes resultados, sobre todo habiendo implementado el programa Promesas Chile,  concentrado en deportistas de alto rendimiento con un buen trabajo de focalización y optimización de los recursos”.

La Región de Valparaíso tiene una geografía privilegiada, ¿cómo la potenciamos?

“Hacemos un trabajo fuerte con colegios y clubes locales; pero también queremos potenciar los deportes de montaña, examinando cuáles de ellos van a llegar a la alta competencia. Quiero que la gente conozca esas disciplinas, las practique y aproveche la geografía de la Región de Valparaíso. La idea es que se aprovechen los recursos para ampliar el espectro deportivo”.

¿Esto implica una descentralización de recursos a nivel regional?

“Así es. Hoy la distribución de los recursos ha sido más equitativa y desconcentrada regionalmente. Antes las platas se concentraban en Viña del Mar y Valparaíso mayormente, por ello ahora debemos hacer un doble esfuerzo y dar el ejemplo en esta materia”.

Ambas, Érika y tú, ocupan cargos de Gobierno, ¿cómo se llevan actualmente?

“Desde pequeñas conservamos una muy buena relación. Siempre digo que a ella yo le entregué los libros y ella me entregó las zapatillas, ya que Erika se fue al Congreso a generar leyes – a lo que yo me dedicaba anteriormente -. Por mi parte, gracias a mi hermana, he logrado en mi rol como Seremi del Deporte, tener mayor conexión y cercanía con los deportistas de alto rendimiento”.

Comentabas que en unos minutos vas a tu primera clase de buceo…

“Exacto. Días atrás tuve mi primera clase de surf en playa Hanga Roa. La idea es vivir la experiencia para empatizar con el deportista; decir `te entiendo porque también me metí al agua´. Esa es la visión. Hoy me voy a mi clase de buceo indoor en La Calera, con el fin de apoyar esa disciplina; además hemos estado corriendo, bailando zumba, entre otras actividades. También trajimos una clase de FitFolk o folclore deportivo”.

¿Cuáles son las metas a corto y largo plazo de Ruth Olivera?

“Enfocarnos en trabajar con deportistas de alto rendimiento, pero para ello debes generar una base, un semillero. Por lo mismo, la idea en el corto plazo es terminar correctamente este proceso y lograr la mejor experiencia posible para tener mucho más conocimiento en el área deportiva. A largo plazo trabajar quizás siempre ligado al deporte,  pero quizás en otro cargo que tenga mucho más impacto nacional”.

 

Texto e imágenes de Cristian M. Caces

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