“RECONOCER EL VALOR PATRIMONIAL DE NUESTRA CIUDAD ES CLAVE”

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Los lustrabotas en Viña del Mar o los pescadores en Concón son parte de una identidad que debemos proteger, aprecia la arquitecta especialista en conservación, María Paz Urrutia Silva. Desde su experiencia en Italia, España, Cuba, además de proyectos en el norte, centro y sur de Chile, recoge un importante aprendizaje para preservar el patrimonio histórico que ha forjado nuestra sociedad.

Dirigiendo el año pasado el proyecto “Tratamiento de conservación y restauración para la puesta en valor de colección de esculturas en madera policromada de la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús”, en Valparaíso, María Paz Urrutia, especialista en Conservación y Restauración Arquitectónica, conversó con nuestra revista en virtud del día del Patrimonio apuntando al valor histórico que ha sentado las bases de nuestra sociedad.

Como arquitecto especialista en restauración y conservación del patrimonio histórico, María Paz presenta amplias credenciales refiriendo a la protección y resguardo de la memoria colectiva, del legado de nuestros antepasados, tal como experimentó desde la niñez acompañando a su abuela a exposiciones de arte, en especial para apreciar las marinas de Somerscales y contemplar los paisajes de Lira.

Estudió arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso, escuela cuyas bases se asientan en argumentos artísticos, para luego viajar a Italia a conseguir la doble titulación de arquitecto en la Universita degli Studi di Roma, “donde se vive, se respira arte y patrimonio”.

En su paso por Italia, unos doce años atrás, aún recuerda aquellos recorridos diarios en bicicleta “desde mi lugar de estadía hasta la universidad. Pasaba por el Coliseo, el foro romano, basílicas, acueductos… todo tenía historia”.

Entusiasmada por seguir aprendiendo in situ, viajó hasta Cuba donde se embarcó de lleno en el gran trabajo de conservación en la Habana. “Allí aprecias diferentes edificios restaurados con mucha delicadeza y precisión, de la mano de una valorable gestión para rescatar el casco histórico”, señala María Paz Urrutia, hoy docente de Posgrado en la Escuela de Ingeniería en Construcción PUCV.

¿Qué incluye liderar un trabajo de conservación?, puedes mencionar algún caso de Valparaíso.

“Son varios aspectos, pero diría que es sumamente importante comprender las propiedades y comportamiento de los materiales como la piedra, la tierra o la madera para realizar un buen diagnóstico de los daños. Un caso en particular es la conservación de la colección de esculturas de madera policromada del Templo Sagrado Corazón de Jesús de Valparaíso, efectuada el año pasado en un plazo de ocho meses, o también casos de diagnósticos de fachada, como el de la Casa Central PUCV y Diario El Mercurio”.

Subrayas la importancia que tiene el patrimonio con nuestra identidad presente y futura…

“La palabra patrimonio, viene del latín patri que quiere decir padre, y monium que significa recibido; es decir es aquello que heredamos de nuestros padres. Y me refiero en el sentido amplio a nuestra memoria como grupo, aquello que nos pertenece a todos y nos identifica.

A través del tiempo hemos construido como sociedad una historia, ritos, costumbres comunes, enfrentándonos a una idea fuerza de pertenencia. Debemos valorarlo, pues habla de nosotros mismos, de lo que somos hoy y las futuras generaciones”.

DOCTOR DE EDIFICIOS

Adquiriendo gran aprendizaje y absorbiendo la experiencia en distintos lugares del mundo, María Paz retornó al país a especializarse en conservación y restauración arquitectónica en la Universidad de Chile, conociendo en el camino – según expresa – “a grandes personas con las que me fui formando en esto de ser doctor de edificios”.

Inquieta como se reconoce – perfeccionista -, la arquitecta siempre apeló a seguir estudiando, investigar algo hasta dominarlo, y quiso aprender de los mejores hasta alcanzar la residencia en un taller de restauración en Florencia, la cuna del arte.

A continuación obtendría en España, en la UPO de Sevilla, el Master en “Diagnóstico del Estado de conservación del Patrimonio Histórico”, donde tuvo la suerte de estudiar y trabajar en el patrimonio romano, precisamente el lugar de su formación cuando tenía 22 años.

Se tiende a relacionar patrimonio con Valparaíso, ¿piensas que Viña del Mar o Concón cuenta con un patrimonio tan relevante como el de la ciudad puerto?

“Absolutamente. El patrimonio de Viña del Mar se forjó de la mano del ferrocarril que unía Valparaíso y Santiago a finales del siglo XIX. El agotamiento de terrenos planos en el puerto transformó a la que en un principio era una hacienda en un sector muy propicio para el desarrollo industrial y turístico. Con el tiempo aparecieron palacios y chalet que, luego del terremoto de 1906 pasaron de ser segunda a primera vivienda, asomando casas de carácter más urbano o cités. Actualmente podemos ver en Viña gran parte de las tipologías de vivienda como reflejo de una era republicana.

Por otro lado, contamos con un patrimonio natural de parques y jardines en el corazón de la ciudad; el Estero Marga-Marga es parte del corredor biológico de la Reserva de la Biósfera, columna vertebral verde de la región. En ese mismo sentido, Concón cuenta con un patrimonio natural importante como las dunas, y el lecho del Aconcagua. Además de ser una zona con un riqueza histórica y arqueológica”.

¿De qué manera piensas que se podría potenciar el patrimonio en la zona?

“Primero destacaría la Ley de patrimonio (actualmente se encuentra en discusión) donde uno de los puntos de mayor relevancia es la descentralización de los procesos, tanto para proteger como intervenir, ello ayudaría bastante en el desarrollo en el corto y mediano plazo.

En segundo lugar, creo que la gestión a nivel comunal es clave. Esta debe ser reconociendo los valores patrimoniales de la ciudad, mediante planes de recuperación y puesta en valor, como los que se han llevado a cabo en ciudades latinoamericanas de Quito o La Habana. En nuestro caso se requiere de una inversión pública y privada importante, articulada con las comunidades y su territorio”.

¿Y respecto al rol de la ciudadanía?

“Es de vital importancia que como ciudadanos queramos, cuidemos y reconozcamos los valores de donde habitamos. Aparte de sus edificaciones, puentes, parques y playas, los lustrabotas son parte del patrimonio histórico de Viña del Mar; los pescadores en el caso de Concón. Es decir,  todo aquello que es parte del lugar que habitamos y lo diferencia de otras ciudades”.

Danos tu opinión

RELACIONADOS

SÍGUENOS EN FACEBOOK

#SOMOSCOSTA

SÍGUENOS EN INSTAGRAM