Ruta de los pueblos blancos de Cádiz

Contraste entre naturaleza, gastronomía y pueblos con encanto e historia es el recorrido que promete la “Ruta de los pueblos blancos de Cádiz”, en la región de Andalucía, España.

La región de Andalucía está salpicada por encantadores pueblos blancos que se distribuyen a lo largo y ancho de toda su geografía. En la provincia de Cádiz, ciudad portuaria emplazada al suroeste de España, se encuentran algunos de los más bellos y cuentan con su propia ruta de pueblos blancos.

En las siguientes páginas podrás disfrutar de una versión abreviada de la ruta con algunos de los pueblos blancos más bonitos de Cádiz, ruta ideal para un road trip de dos o tres días y perfecta para cualquier época del año gracias al buen clima que suele acompañar en el sur de la península.

Arcos de la Frontera

Encaramado sobre una colina sobre un meandro del río Guadalete, la localidad de Arcos de la Frontera está considerada uno de los pueblos más bonitos de España y un imprescindible en cualquier ruta de los pueblos blancos de Cádiz.

Entre sus estrechas calles y casas encaladas sobresalen monumentos de notable valor arquitectónico como la Basílica Menor de Santa María de la Asunción, declarada Monumento Nacional, la iglesia de San Pedro, el Castillo de los Duques o el Palacio de Mayorazgo.

Sus balcones y miradores ostentan increíbles paisajes sobre la campiña gaditana así como al embalse de Arcos de la Frontera. Una buena opción para aprender de esta bella población andaluza es realizar un free tour.

Olvera

En la comarca de la Sierra de Cádiz, Olvera domina desde las alturas un bello y extenso paisaje de olivos. Este pueblo blanco está coronado por el Castillo de Olvera, una de las fortalezas más importantes del sistema defensivo del Reino Nazarí de Granada que fue construida en el siglo XII.

Vale la pena subir a la torre del homenaje desde donde se obtiene una fabulosa panorámica de Olvera y sus alrededores.

En la parte alta del pueblo se erige la iglesia Arciprestal y parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación cuya construcción se finalizó a mediados del siglo XIX. Desde la plaza de la iglesia también disfrutamos de una hermosa visión del caserío blanco.

Setenil de las Bodegas

No solo es uno de los pueblos más bonitos de la ruta de los pueblos blancos, sino también uno de los más singulares. Las hoces del río Trejo dan cobijo a este bello pueblo gaditano que supo adaptarse a la orografía del terreno de una forma muy especial.

Un paseo por la localidad revela rincones como las calles Cueva del Sol y Cueva de la Sombra donde las edificaciones se sitúan debajo de la roca. Otros imperdibles son la plaza de Andalucía, la torre del Homenaje, la calle Vega y su fotografiado “Bésame en este rincón”, además del Mirador del Carmen.

Zahara de la Sierra

No sólo figura como una de las localidades más llamativas de Cádiz, sino también como uno de los pueblos más bonitos de España.

Situado sobre una colina en pleno Parque Natural de la Sierra de Grazalema cerca del embalse de Zahara-el Gastor, la silueta del pueblo está dominada por el castillo que protegía la población durante la época nazarí, de cuya fortaleza se conservan algunos lienzos de muralla y su torre del homenaje.

Otras visitas imprescindibles en Zahara de la Sierra la Capilla de San Juan Letrán, la Torre del Reloj y la Iglesia de Santa María, pero sin dejar de lado sus miradores. En el núcleo urbano de Zahara podemos destacar los miradores de la Plaza de Lepanto y la Plaza del Rey con vistas hacia el embalse.

Grazalema

En cualquier ruta de los pueblos blancos de Cádiz alcanza a vislumbrarse la localidad de Grazalema. Además de un montón de opciones de senderismo, se recomienda la ruta del Pinsapar.

Ahora, con la intención de recorrer el casco histórico de la localidad, podemos adentrarnos en el núcleo urbano. La Plaza de España es uno de los primeros lugares que veremos en localidad. Aquí se sitúa el Ayuntamiento y la bonita iglesia de Nuestra Señora de la Aurora. Entre la plaza y la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación se encuentra el monumento al Toro de Cuerda, una festividad muy popular de Grazalema.

Desde allí se puede iniciar un paseo por sus calles más pintorescas donde destaca la calle Doctor Mateos Gago y la calle de Las Piedras. Terminando el tour, no dejes de asistir a la iglesia San José efectuando un saludo final a la población desde el mirador Los Peñascos.

Benaocaz

Apenas 700 habitantes viven en la pequeña localidad gaditana de Benaocaz, otro pueblo que merece una visita en la ruta por los pueblos blancos de Cádiz. Una especie de laberinto de sinuosas calles y casas blancas que cuelgan de la ladera en pleno Parque Natural de la Sierra de Grazalema.

El pueblo ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico y destaca especialmente su antiguo barrio Nazarí fiel testigo del origen de esta población andaluza. También podemos visitar la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, el abrevadero o incluso subir hasta la ermita del Calvario para disfrutar de la mejor panorámica de Benaocaz y el entorno que la rodea.

Ubrique

En plena Sierra de Cádiz, enclavada en el denominado Tajo de Ubrique, esta localidad gaditana, catalogada como Conjunto Histórico, presenta el trazado típico árabe adaptado a la orografía del terreno. La plaza del Ayuntamiento, las iglesias de San Antonio y de Nuestra Señora de la O o la ermita de San Juan Letrán, son algunas de las visitas más interesantes que ver en Ubrique.

Si quieres ver este pueblo blanco desde otra perspectiva, incluye en tu visita la ruta de los miradores, recorrido que incluye siete enclaves con visitas panorámicas sobre Ubrique y el entorno que la rodea. El mirador de la Ermita del Calvario es uno de los más espectaculares.

No podemos irnos de Ubrique sin una visita al Convento de Capuchinos que alberga tras sus muros un exposición permanente “Manos y Magia en la Piel” dedicada a la marroquinería.

Y es que la historia de Ubrique ha estado muy ligada a la fabricación de artículos de piel.

Villaluenga del Rosario

Situado a casi mil metros de altitud a medio camino entre Benaocaz y Grazalema, en pleno Parque Natural de la Sierra de Grazalema, posiblemente Villaluenga sea uno de los pueblos blancos más desconocidos de este listado, pero no por ellos menos interesante.

El origen del nombre se atribuye a la distribución alargada y estrecha de la población, mientras que la coletilla del “Rosario” proviene de la importante devoción del pueblo hacia la Virgen del Rosario.

Una visita a la localidad puede empezar en el mirador situado sobre un alto rocoso situado cerca de la plaza de toros. Desde aquí disfrutaremos de unas magníficas vistas panorámicas de la población y del entorno que la rodea.

Mención aparte merece la plaza de toros por su singular forma octogonal que nos desvela su antigüedad. Algunas fuentes señalan que se trata de la plaza de toros más antigua de Cádiz.

Si atravesamos el casco histórico llegaremos fácilmente a la plaza de la Alameda, centro neurálgico de esta pequeña localidad gaditana. Aquí se encuentra la iglesia de San Miguel Arcángel del siglo XVIII de estilo barroco y principal templo religioso. El Ayuntamiento de Villaluenga del Rosario es el edificio civil más importante  y en su fachada podemos observar el escudo de la localidad.

Podemos completar el paseo por la calle Torre hasta alcanzar la iglesia de El Salvador. Esta iglesia fue incendiada durante la invasión napoleónica y hoy en día sus ruinas acogen el cementerio del pueblo.

No te puedes ir de Villauenga del Rosario sin el souvenir más preciado, el queso Payoyo. Se trata de una marca de queso con origen en Villaluenga y que tiene un gran reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional. Se elabora a partir de la leche de la cabra payoya que habita en la sierra. Tanto en el Museo del Queso como en cualquiera de sus queserías podremos disfrutar de esta variedad de queso de cabra.

 

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