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- Relato: Marcela Cademartori
- Fotografías:
- Sebastián Aparicio
- Renzo Rebagliati
- David Torres
- Instagram: @veravelardestudio
Lima se ha convertido en el escenario donde Vera Velarde ha construido una sólida trayectoria. Arquitecta de profesión, con el tiempo descubrió que la burocracia asociada a la obtención de permisos para iniciar una obra no se alineaba con su ritmo ni con sus motivaciones. Fue entonces cuando decidió dar un giro a su carrera y especializarse en lo que ella misma denomina el “diseño más micro”, enfocándose por completo en el interiorismo.
Constantes viajes, y el estar en contacto directo con diferentes proveedores alrededor del mundo, la llevaron a aprender y a adquirir un valioso expertise, el cual la ha posicionado como una de las diseñadoras más importantes del circuito en su natal Lima.
Como era de esperarse, su talento no tardó en captar la atención de la industria. Durante nueve años consecutivos ha sido una de las figuras más aplaudidas en CASACOR Perú, la vitrina de diseño y arquitectura más prestigiosa del país, una plataforma que otorgó una enorme visibilidad a su propuesta. Asimismo, su voz experta la llevó a desempeñarse como embajadora deco de Tiendas París durante varios años, logrando acercar el diseño de autor al público masivo.
En el diseño de interiores, Vera encontró la libertad de crear directamente para las personas, modelando sus realidades sin depender de aprobaciones externas. En el año 2007, fundó su propio estudio, manteniendo una actividad constante, sólida y ascendente hasta el día de hoy, según comenta la propia profesional.
ODA A LOS DETALLES
Si hay algo que define con claridad el sello de Vera Velarde son, sin duda, los detalles presentes en cada una de sus propuestas. Una puerta, un mueble o cualquier elemento arquitectónico tendrán siempre ese toque diferenciador, con el cual busca invitar a una segunda mirada. Cada objeto que forma parte de la decoración se integra de manera armónica al concepto de relajo con el que se viste el espacio.
“En un mercado saturado de soluciones prefabricadas, en el estudio buscamos la diferenciación mediante la sofisticación de la manufactura. Somos capaces de utilizar maderas con doble sentido en las puertas para generar juegos de texturas visuales únicos, o dar un giro radical y elegante al uso convencional de la melamina”, explica la diseñadora.
Para ella, los espacios no deben responder ciegamente a las tendencias efímeras de las redes sociales. Su filosofía apunta decididamente a la atemporalidad; concibe cada encargo como un «proyecto de vida», es decir, ambientes duraderos en el tiempo, pero que, a la vez, sean permeables y se adapten orgánicamente a los cambios de sus habitantes.
La iluminación y el arte son dos aspectos indispensables en sus obras. La iluminación actúa como el elemento central para que el proyecto se luzca y sea apreciado correctamente; en este sentido, con una perfecta maestría Vera equilibra lo estético con lo funcional.
El arte, por su parte, es el encargado de entregar color y alma a la propuesta. Se trata de un componente decorativo dinámico que, a juicio de la profesional, se puede ir cambiando con el tiempo para otorgar una perspectiva completamente nueva a los espacios.
Sobre esta base técnica impecable, la diseñadora despliega su preferencia por los materiales naturales. La nobleza de la madera, la textura táctil del travertino y la calidez de las fibras naturales componen su paleta predilecta.
Esta sensibilidad material dialoga de manera directa con el entorno que la rodea. Lima es una urbe costera caracterizada por tener un cielo gris la mayor parte del año. Ante esta particularidad climática, la profesional ha convertido el paisajismo en un requisito indispensable en todas sus obras residenciales.
“Introducir la vegetación al interior no es un capricho ornamental; es la herramienta clave para construir un «oasis» privado dentro del hogar. Al conectar a las personas con la naturaleza en medio de la atmósfera grisácea de la ciudad, se logra elevar el estado de ánimo de los usuarios y mejorar notablemente su bienestar diario”, comenta.
PROYECTOS Y ALGO MÁS
El espíritu inquieto de Vera la impulsa permanentemente a moverse no solo hacia nuevos desafíos laborales, sino también hacia horizontes que hablan del crecimiento de su firma. Un ejemplo de ello es Veralima – su otra empresa -, un espacio dedicado exclusivamente a la importación de piezas de diseño minuciosamente seleccionadas desde Brasil y Europa.
Entre sus desafíos más cercanos se encuentra la apertura de una segunda tienda en Lima y la incursión definitiva en el exigente sector de la arquitectura hotelera. Además, la internacionalización ya es una realidad consolidada en su agenda. Con proyectos ejecutados con éxito en ciudades como Miami y Bogotá, uno de sus hitos más recientes se ubica en la isla de Aruba, donde diseñó un exclusivo restaurante para la reconocida cadena hotelera Iberostar.
En esta obra internacional, la interiorista destaca la absoluta libertad creativa que recibió por parte del cliente, lo que le permitió coordinar un trabajo sinérgico y de primer nivel junto a destacadas expertas en las áreas de iluminación y paisajismo.
Para Vera Velarde, el verdadero éxito sostenido en una industria con alta competencia no radica en las métricas digitales ni en las modas pasajeras, sino en la confianza ciega que sus clientes depositan en ella y en la capacidad de mantener una esencia auténtica.
Lo más gratificante de su oficio sigue siendo el factor humano: la maravillosa posibilidad de transformar positivamente la vida de las personas, permitiéndoles habitar, disfrutar y celebrar sus espacios de manera plena. Es allí donde los detalles cobran verdadero protagonismo y la estética se convierte en un regalo que acoge, inspira e invita a disfrutar.











