Vitamina D «La vitamina del sol»

  • Dra. Natalia Delorenzo
  • IG @dra.delorenzo
  • Medicina de estilos de vida
  • Nutrición integrativa

Probablemente has escuchado hablar sobre “la vitamina del sol”, pero ¿sabes realmente de dónde viene y por qué es tan importante para nuestra salud?

El papel de los micronutrientes es fundamental para procesos fisiológicos. Hoy en día sabemos que la vitamina D se comporta más bien como una hormona que actúa e interviene en el funcionamiento de todos los sistemas del cuerpo humano y necesita encontrarse en valores óptimos para cumplir sus funciones.

¿Por qué necesitamos vitamina D?

  1. Es fundamental para la absorción de calcio y fósforo, ayudando así a prevenir la desmineralización ósea: osteopenia y osteoporosis en adultos y raquitismo en niños
  2. Niveles adecuados se asocian a mejora en nuestro rendimiento físico y fuerza muscular
  3. Es un nutriente esencial para mantener la salud y equilibrio de nuestra piel y mucosas (se asocian a prevención de condiciones como acné, psoriasis, rosácea y dermatitis)
  4. Da soporte al sistema inmunológico facilitando la defensa de nuestro organismo frente a los distintos patógenos, protegiéndonos así contra enfermedades infecciosas
  5. Niveles óptimos de vitamina D previenen desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles: trastornos cardiovasculares y metabólicos como obesidad y diabetes

¿De dónde obtenemos Vitamina D?

Alrededor del 90% de esta vitamina la obtenemos de la síntesis en piel inducida por los rayos del sol y sólo el 10% proviene de fuentes alimenticias.

A pesar de que nuestra principal manera de obtenerla es mediante la exposición a rayos UVB, existen diversos factores que impiden esta acción: condiciones climáticas adversas (días nublados, polución del aire, largos periodos de invierno), latitud y región del planeta donde vivimos, color de piel (pieles más oscuras tienen menos capacidad de producción) y estilos de vida (trabajo y actividades diarias que nos mantengan dentro de nuestras casas u oficinas).

Por otra parte, los alimentos con contenido significativo de vitamina D son muy escasos: de origen animal principalmente huevo y pescado en su forma de colecalciferol o D3, y de origen vegetal algunos hongos y setas, quienes lo posen en forma de ergocalciferol o vitamina D2.

Es muy importante destacar que para lograr buenos niveles de este nutriente es necesario no sólo que ingrese a nuestro cuerpo, sino que también logremos metabolizarla, para lo que necesitamos que nuestro hígado y riñones se encuentren en perfectas condiciones. Estos factores hacen que la suplementación con vitamina D sea necesaria en la mayoría de los casos.

¿Cuáles son los principales síntomas que nos hacen sospechar que estamos en déficit?

  • Cansancio y fatiga crónica
  • Debilidad muscular
  • Dolores articulares
  • Dolores de cabeza y/o falta de concentración
  • Infecciones recurrentes y/o dificultad para recuperarnos de estas

¿Cómo podemos asegurar niveles óptimos de Vitamina D?

  1. Exponer nuestro cuerpo de manera directa al sol: principalmente áreas fotosensibles como antebrazos, pecho y cara durante 15 a 20 minutos todos los días
  2. Cuidar y mantener la salud de nuestro hígado, intestino y riñones para asegurar una buena absorción y metabolización de la vitamina
  3. Consumir alimentos ricos en vitamina D de buena calidad
  4. Medir nuestros niveles al menos una vez al año y asesorarnos por un profesional de la salud apto para guiarnos en una suplementación adecuada de este nutriente.

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