Ximena Agar y la iridiscencia del movimiento

De ingeniera civil a artista autodidacta, Ximena Agar transforma la luz, el color y la forma en un lenguaje capaz de tocar emociones. Sus espirales, hilo conductor de su obra, guían al espectador por un recorrido donde la transformación y la continuidad de la vida se perciben en cada pintura y escultura, invitando a sentir el movimiento y la energía que fluye entre la materia y la luz.

  • Entrevista: Cristian Muñoz
  • Fotografías: Cuca Jensen
  • Instagram: @ximenaagar_arte

En el trabajo de Ximena Agar, la pintura deja de ser superficie y se transforma en experiencia. Su obra no se limita a lo que se observa a primera vista: propone un recorrido donde la luz, el color y la forma se activan en relación directa con el espectador.

Ingeniera civil industrial de la Universidad de Chile, su historia no comienza en el arte, sino en un mundo estructurado, técnico y racional. Durante años se desempeñó en los sectores financieros y textiles, hasta que en 2019 decidió dar un giro radical y dedicarse por completo a su verdadera inquietud: la creación.

Ese tránsito, lejos de ser abrupto, se entiende hoy como parte de un mismo recorrido. Uno que conecta lo estructural con lo intuitivo, y que se expresa en una obra donde el orden convive con la exploración constante.

“He descubierto a esta altura de mi vida que mi manera de comunicar no son las palabras –y créeme que he hecho hartos esfuerzos–, son las obras de arte: la pintura y la escultura”, afirma.

UN LENGUAJE EN EXPANSIÓN

Su primera exposición individual, “Espirales de Luz; Sincronía del movimiento”, presentada en Galería La Sala entre el 10 de marzo y el 11 de abril, reúne el trabajo desarrollado durante los últimos tres años.

La muestra incluye tanto pintura como escultura, integrando series como La vibración de la materia, Espirales, Blancos 3D y Zen, junto a colecciones tridimensionales como Ondas y Blancos, donde aparecen piezas de bulto y esculturas de muro.

En ellas, el lenguaje visual se nutre del expresionismo abstracto con influencias del arte cinético, donde la luz y el desplazamiento del espectador generan una transformación constante de la obra.

No hay una imagen única. Hay múltiples posibilidades que se activan en el tiempo.

“La vida, tal como una obra de arte, hay que observarla desde diferentes ángulos para apreciarla en su totalidad”, reflexiona la artista.

COLOR, LUZ Y MATERIA

En el universo de Ximena Agar, el color es un elemento central. No solo como recurso estético, sino como un medio de expresión profunda. “El color es la puerta de entrada a mi mundo interior, un espacio donde todo es posible”, señala.

Su trabajo incorpora acrílico, acuarela, tinta china, texturas, cerámica y, más recientemente, escultura. A esto se suman pigmentos iridiscentes, fluorescentes y pinturas camaleónicas que reaccionan según la luz y la superficie.

“Mi técnica actual es una evolución que integra el relieve con una investigación profunda de la luz. Utilizo pigmentos iridiscentes, fluorescentes que aportan mayor vibración al color y pinturas camaleónicas que se interfieren según el color sobre la cual son aplicadas”.

El resultado es un juego dinámico de luces y sombras, donde las obras parecen mutar frente al espectador, generando una experiencia visual cambiante que se acerca al Op art.

DE LA FORMA A LA EXPERIENCIA

Uno de los elementos más reconocibles en su trabajo es la presencia de la espiral. Un símbolo que atraviesa gran parte de su producción y que se instala como eje conceptual.

“A mí me gusta la curva, viniendo del mundo ingenieril, porque nada en la vida es estático, ni en la naturaleza ni en nada. Entonces creé distintas obras, conceptos, ideas, técnicas y gesto artístico de la espiral como único símbolo o único figurativo que me gusta replicar en mis trabajos”.

Más allá de su forma, la espiral representa un concepto: el movimiento constante de la vida. “Las espirales tienen un sentido súper interesante, presente en la historia de la humanidad, religiones y un montón de culturas. Verás siempre presente el símbolo de la espiral porque es la manera en que la naturaleza se manifiesta desde lo más macro del universo hasta nuestro organismo, nuestro propio ADN”.

Desde esa mirada, su obra no busca representar la espiral de manera literal, sino integrarla como un gesto, como una energía que recorre la composición.

PROCESO E INTUICIÓN

El proceso creativo de Ximena Agar se define por la experimentación constante. No responde a una técnica fija, sino a una investigación permanente sobre materiales, soportes y posibilidades expresivas.

“La misma vida te enseña a experimentar, he ido experimentando distintas técnicas, distintos soportes y distintas ideas conceptuales, de poder liberarse del soporte”.

Esa necesidad de expansión la llevó, en 2023, a incursionar en formatos tridimensionales, desarrollando obras que dialogan directamente con el espacio. En estas piezas, el material es moldeado a mano mediante calor, permitiendo que pierda su rigidez y se adapte al gesto artístico.

“En la escultura; el material es moldeado a mano con calor, el cual es aplicado lentamente hasta el punto donde el material cambia su estructura física y lo rígido se deja fluir entre la gravedad y el gesto artístico”.

EL ROL DEL ESPECTADOR

En su obra, el espectador no es un observador pasivo. Cumple un rol fundamental en la activación de la pieza. “El público, el espectador completa la obra o la muta a su antojo. La idea es que cada persona que vea mi obra sienta algo que la conecte consigo mismo, eso es lo que tú buscas como artista”.

Este vínculo se construye a partir del movimiento, de la luz y de la percepción individual. Cada persona experimenta la obra de manera distinta. “Es muy interesante cómo uno logra transmitir el dinamismo de la vida…”.

La artista entiende esta relación como una extensión de su propia búsqueda: hacer visible aquello que no se ve. “Los seres humanos somos energía invisibles. Nuestra cabeza, nuestra mente, nuestras emociones son invisibles incluso en ocasiones para nosotros mismos. Entonces encuentro súper lindo poder lograr hacer visible lo invisible”.

UNA MIRADA SOBRE LA VIDA

Más allá de lo formal, el trabajo de Ximena Agar está profundamente conectado con una reflexión sobre la existencia.

“Yo describo el recorrido de la vida. Como que ya llevo una cantidad de vueltas suficientes para poder ver, desde mi perspectiva, cómo transcurre la vida, cómo se superan los problemas, cómo uno puede cambiar, cómo puedes suavizar”.

En ese sentido, su obra se convierte en una metáfora visual del crecimiento, del cambio y de la transformación. “A través de mi obra, deseo expresar la sincronía invisible que rige tanto a la materia como a nuestra existencia y nuestras emociones. Lo que muestro no es una imagen estática, sino un proceso de transformación constante”.

Esa transformación se manifiesta en la dualidad entre lo sólido y lo efímero, entre lo que permanece y lo que cambia. “Busco que el espectador experimente la dualidad de la vida: la solidez del relieve y la fragilidad de lo que aparece y desaparece con la luz”.

En la obra de Ximena Agar, la pintura y la escultura se entienden como un mismo lenguaje en expansión. Uno que no busca respuestas, sino generar experiencias. “Cuando creo mis obras no pienso, soy solo sensación… se enciende en mí una música que guía mis manos”.

Desde esa lógica, cada pieza se construye como un espacio abierto, donde el espectador puede proyectar su propia interpretación. “Deseo transmitir paz y tranquilidad en un mundo a veces caótico y lleno de contradicciones pero al mismo tiempo esperanzador y fascinante”.

En ese cruce entre materia, luz y emoción, su trabajo propone una pausa. Una invitación a observar desde otro lugar. Porque, finalmente, lo que plantea Ximena Agar no es solo una obra. Es una forma de mirar.

Edición 190 • Marzo 2026

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