“No crecí con la idea de un marido y de formar una familia”. La sinceridad de Lorena Bosch

Madre, actriz y locutora radial, Lorena Bosch es, ante todo, una mujer que no teme decir lo que piensa. Dueña de una voz clara y convicciones firmes, ha sabido navegar con soltura entre el teatro, la televisión y la radio, sin aceptar que la encasillen en una sola faceta. Aunque nunca soñó con la maternidad ni con un matrimonio tradicional, la vida la sorprendió con ambos: hoy es una “madre leona” de dos hijos y lleva 15 años de relación, sin sentir la necesidad de pasar por el altar. “La maternidad me enseñó un amor que nunca imaginé vivir”, confiesa. En esta conversación con Costa Magazine, habla sin tapujos de política, de la precariedad artística, de las teleseries y de los aprendizajes más íntimos de su vida.

  • Entrevista: Pablo Yutronic
  • Fotos y producción: Guille Vargas Pohl
  • Maquillaje y pelo: Ely Gaby
  • Vestuario: Carola Pino Boutique
  • Joyas: PDPAOLA

Actriz, madre y locutora, Lorena Bosch transforma cualquier espacio en un escenario donde la emoción y la convicción se sienten a flor de piel. Se emociona y vibra estando sobre las tablas, en un set de grabación, o detrás de un micrófono informando y entreteniendo a sus auditores con su querido programa “Zoom Concierto” de Radio Concierto. Con más de 20 años de trayectoria, esta comunicadora por excelencia, ha sabido combinar su pasión por el teatro, la televisión y la radio, sin dejar que nadie la encasille en una sola faceta.

Aunque todavía no sabe con certeza qué la llevó a estudiar teatro, Lorena recuerda que siempre se sintió atraída por el mundo creativo. Antes de dedicarse a la actuación, estudió diseño y fue parte de la primera generación de egresados de la carrera de Actuación de la Universidad Finis Terrae. “Sabía que lo mío eran las artes, pero no tenía un camino definido”, confiesa, reflejando su intuición para seguir su vocación artística.

Su debut en televisión llegó en 2006 con la teleserie Amor en tiempo récord de TVN, pero fue su papel de “Lucrecia” en El Señor de la Querencia el que consolidó su nombre en la industria, interpretando a una mujer lesbiana en un tema aún tabú. Posteriormente, en 2012, se consolidó con el entrañable personaje de “Fabiola” en Soltera Otra Vez, protagonizada por Paz Bascuñán. Desde entonces, ha participado en proyectos televisivos y series como Las Vegas, Preciosas, Valió la pena, Río Oscuro, El hombre de tu vida y La Jauría 2.

En paralelo, Lorena combina su trabajo en televisión con la radio y el teatro, donde se prepara para el estreno de Bodas de Sangre el 1 de octubre, un clásico de Federico García Lorca. Además, su vida personal la define como madre de dos hijos y compañera en una relación de 15 años. Sin apegarse a la idea del matrimonio, reflexiona: “Es un acto más político que romántico”. Con opiniones claras y sin tapujos sobre política, medios de comunicación y la precariedad artística, Lorena Bosch se muestra tal como es: apasionada, crítica y auténtica, lista para compartir sus experiencias con Costa Magazine

¿Cómo esta actriz llega a la radio hasta convertirse locutora?
Llevo 12 años en la radio ¡Fue súper casual mi llegada! Me llamaron para una audición para la Radio Concierto con Sergio Cancino y la Maca Fernández que estaban en ese momento. Después me pidieron hacer otra audición y al final me invitaron hacer un programa, y yo pensé: ´¡genial! ¡qué buena!´ Era como un deseo, pero no era algo que estaba buscando mucho tampoco.

Y así hoy los programas se me pasan rapidísimo, pues me encanta conversar, soy muy buena conversadora; y algo que me apasiona es cada vez más el contacto con la gente. Nos escriben a través del WhatsApp, nos mandan mensajes, es súper choro. Tiene esa cosa instantánea que te genera cierto vértigo, el “vivo” es otra cosa. Me ha tocado entregar noticias de último minuto, que ha sido un desafío para mí también, porque esa formación periodística no la tengo, pero ahí me “apañan” los periodistas con los que trabajo que son todos unos secos.

¿Radio, teleseries o teatro? ¡Juégatela!
¡Uf! Esa pregunta es muy difícil. No me la puedo jugar por una o la otra. Al final a mí me gusta la interpretación en todas sus formas. El teatro tiene esa cosa de la inmediatez, la teleserie también, pero con un pequeño margen de error, la radio el contacto con los auditores, en fin. Son pasiones distintas. Es como decir ¿a qué hijo quieres más? Es que ¿sabes? Más allá de eso, creo que las personas que trabajamos en el ámbito creativo, tenemos la fortuna de que nos gusta lo que hacemos, y creo que eso es el mejor premio de vida que puedes tener al final ¡Yo soy una persona afortunada!

Tengo una pega estable en la radio, pero también soy consciente de la precariedad gigantesca en el ámbito artístico. Entonces creo que la posibilidad de elegir siempre es un privilegio. Tú tienes libertad cuando tienes privilegios. Por ejemplo, el decidir que doctor atiende a mis hijos, a qué clínica u hospital llevarlos, etcétera, esas cosas pasan porque tengo privilegios. Y un punto importante y no menor, muchas personas tampoco saben para lo que son buenas, ¡ojo!

Hablas de la precariedad en la industria. Todos los canales han cerrado sus áreas dramáticas, menos Mega ¿Cómo lo evalúas?
Es lamentable. Por suerte, y por el trabajo que han desarrollado, todavía está el Área
Dramática Mega que realiza una cantidad de proyectos importantes, cinco o seis teleseries al año si no me equivoco. Entonces al menos esa área está produciendo y sobreviviendo súper bien. Pero claro, uno se pregunta ¿Por qué no se hacen más? Claro, hacer ficción no es barato, y hoy en día los medios de comunicación no viven de manera muy fácil, pero se tiene que dar la oportunidad.

Recuerdo que hace poco estuve en una teleserie en Chilevisión ¡y la cambiaron de horario a las dos semanas! Tú no puedes pretender abrir un área de ficción y que a la primera te vaya bien. Si es así fantástico, pero son apuestas que implican riesgos y debieran entenderse a largo plazo… Tenemos la sensación de que los proyectos deben tener resultados inmediatos, efectistas ¡todo ahora ya!

¿Cómo encuentras el contenido de las teleseries? Se critica a veces la banalización de sus temas.
Me gustan las teleseries. Son un producto masivo que instalan temas que son súper relevantes. Piensa que la misión de lo escénico es divertir, y dentro de esa diversión, el escenario ideal es que también eduque. Entonces más allá de todo eso ¡instala temas! Fíjate que cuando estaba haciendo “El Señor de la Querencia” ,- te estoy hablando 2007 o 2008, por ahí-, interpreté a una mujer de orientación lesbiana, que se manifestaba en ese personaje de manera directa, como tal. Antes habían existido algunos atisbos, pero no había habido ningún personaje que dijera abiertamente “me gustan las mujeres”.

Y bueno, yo en ese tiempo también daba clases, y me acuerdo una vez, que una alumna llegó muy preocupada porque su abuela y su familia estaban nerviosos por la orientación sexual de su profesora, o sea, yo. Le dije que lo único que debía importarle a ella y a su familia es que ´yo hiciera bien mi trabajo y que, por supuesto, no le faltara el respeto. Pero lo que hago en mi cama es mi problema´.

¿Cuál es el punto? Era evidente de que estaba esa tensión de si la profesora era lesbiana o no. Te hablo del año 2008, siglo veintiuno, y esos temas todavía no estaban instalados del todo en la sociedad. No se hablaba de la diversidad. Por lo tanto, qué importante es que una teleserie que tiene el rol de entretener, también se atreva a instalar temas en las casas que son súper importantes.

Has señalado que los actores y actrices tienen un rol político en la sociedad…
¡Yo creo que todos los seres humanos tenemos un rol político! Incluso decir que no te gusta la política es una posición política. Nadie está exento de eso. Lo que sí creo, es que los actores y actrices tenemos una plataforma que nos permite avalar ciertas posiciones. Yo me defino con una posición política, no tengo ningún problema, pero también tengo una desilusión bastante importante respecto a la política, porque de alguna u otra manera, las cosas no siempre son como uno quisiera que sean.

¿Cómo ves el panorama político actual, considerando que se vienen las elecciones?
Me da miedo. Siento que somos un país súper bipolar. Tengo mucho temor la verdad, porque, así como pedimos en su momento muchas demandas sociales, y que se produjeran cambios importantes, que por lo demás creo que se avanzó mucho respecto a la diversidad en toda índole. No sólo de género, sino que en las posiciones que tenemos las mujeres hoy en día, entre otras cosas, sí tengo mucho temor que vayamos a una represión en esa línea.

¿Tienes claro por quién votarías?
Por supuesto. A mí no me puede dar lo mismo por quién votar. Jamás en mi vida votaría por Kast. No me puede dar lo mismo. Podría haber cierto desinterés, si no tuviera miedo. ¡Lo que te decía, Chile es el país más bipolar del planeta! Porque más allá de las demandas sociales y de todo lo que ocurrió, al final nos mordimos la cola de una forma muy extraña.

Hablando de política y contingencia, ¿cómo te informas? ¿Sigues las noticias en televisión o por medios alternativos?
Mira, en general busco distintas fuentes de información, entendiendo que cada cual tiene su sesgo, pero me pasa que cuando veo las noticias siento que la cultura del miedo está instalada. Más que la cultura del miedo, es la cultura de la inseguridad, sentir que la delincuencia crece, y donde al final lo único que estamos haciendo es invitar a la ciudadanía a encerrarse en sus casas. Siento que nos están diciendo permanentemente “no salgan de noche”, “enciérrense” o “compren un nuevo sistema de alarmas”.

Cambiemos a un tema más lindo. Hablemos de tus pequeños, de 9 y 6 años, ¿la maternidad te cambió la vida?
¡Totalmente! Cuando me decían antes “tú lo vas a entender cuando seas madre”, yo lo encontraba súper latero ¡Pero es totalmente cierto! La maternidad te entrega una forma de amor que tú nunca en la vida habías pensado que podías llegar a vivir. Es una incondicionalidad plena. Cuando escuchas “Madre leona”, es la pura verdad, lo soy. Es esa sensación de que ese ser humano no hay nada que pueda hacer, o que pueda decepcionarte tanto para que dejes de amarlo ¿cachai? Nada más importa en lo que pase a tu alrededor que no tenga que ver en primera instancia con el bienestar de tus hijos. Es loco, porque nunca estuvo en mis planes como prioridad ser mamá, no crecí con esa sensación de querer tener un marido y formar una familia, o sea, yo no estoy casada.

¡Pero llevas ya 15 años de relación con el padre de tus hijos!
¡Sí! Yo tengo un vínculo con mi pareja que siento que es súper sólido, y que si el día de mañana nosotros nos separamos yo nunca voy a poder de dejar estar vinculada con él. En cuanto al matrimonio, no sé, voy a tener que trabajarlo en alguna terapia (ríe). No me termina de cerrar. Siento que es un acto político, y no es un acto romántico. Es como institucionalizar el amor ¡Pero es una tontera! Porque me encantan los matrimonios y me encanta que la gente se case ¡y que me inviten a los matrimonios! Lo encuentro fantástico. Pero no sé, hay algo en mí que cree que también está lleno de constructos sociales en torno a la fiesta, que los invitados se tienen que ir contentos, no sé ¡estar lleno de presiones!

¿Eres apegada a tu familia? Tu padre falleció en 2022, con quién tenías una relación bien especial…
Tengo una familia súper desmigada por decirlo de alguna manera (ríe). Mi única hermana de mamá y papá no vive en Chile hace 20 años, pero tenemos una relación fuertísima, hablamos por teléfono todas las semanas. Ella es mayor pero como por un año y medio así que vivimos una infancia muy apegada.

Por el lado de mi mamá harto viajero pero también hartos primos con lo que nos juntamos. Y con mi papá no vivimos juntos, porque se separaron cuando tenía 4 años, pero teníamos una relación afectiva poderosa. Por circunstancias de la vida en algún momento tuvimos un quiebre, pero nunca dejamos de querernos o hablar, pero simplemente nos cuestionábamos cosas. Y por el lado de mi pareja, él es francés, entonces no tiene familia acá tampoco.

Edición 184, agosto 2025

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